COMERCIO E INFRAESTRUCTURAS
 

Opiniones divididas ante el mercadillo de Gran Alacant ‘Alejandro Amador Molina, El Chato’

 
Viernes 28 de noviembre de 2014 0 comentarios
 

Hay grandes hombres que, con su trayectoria vital, son capaces de modelar no sólo su vida, también su entorno. Alejandro Amador Molina, ‘El Chato’, fue y será uno de ellos. Impulsor de los mercadillos artesanales de Santa Pola, hombre excepcional, de mente lúcida y despierta. Trabajador, honesto y amante de la familia y de los valores que han de definirla.

Un emprendedor constante que, además, tuvo tiempo de casarse con Laura Torres Martínez y dejar en este mundo su firme huella de eternidad a través de diez hijos, algunos de los cuales, han seguido con la tradición familiar de la venta ambulante.

Toda una vida
El pequeño premio a toda una trayectoria ha venido de la mano del que, como comentó Miguel Zaragoza en la inauguración de este recinto el viernes pasado, “posiblemente sea el primer mercadillo de España que tiene el nombre de uno de sus integrantes”. Destacó el primer edil su carácter “justo, bondadoso. Tenía un enorme sentido de la lealtad y, además, era desprendido. Lo poco que tenía lo daba a quien lo necesitase”. Alejandro Amador Molina, ‘El Chato’, era pues merecedor “de un pequeño, pero importantísimo homenaje y su memoria siempre estará presente en este mercadillo y en esta placa”.

Hijas e hijos de ‘El Chato’ arroparon a una emocionada Laura. Una de ellas fue la encargada de leer un emocionado texto en nombre de la familia. Aquí se destacó sus más de 50 años dedicados a los mercadillos y el carácter de hombre hecho a sí mismo. “Una persona con muchos amigos, buenos amigos, de todas las clases sociales”. Alguien que supo “adaptarse a los cambios que se producían en la sociedad e hizo de sus hijos personas responsables de sus decisiones y actos”.

Así, rodeados de amigos y familia, se dio la bienvenida a una nueva infraestructura que, además, nace con el espíritu de la polivalencia y la adaptabildiad.

Para todos los gustos
Ayer, jueves 27, el mercadillo ‘El Chato’ abría sus puertas a clientes y comerciantes. Las opiniones, como los tendidos, estaban divididas. El público, por un lado, coincide en afirmar que son mejores las instalaciones e, incluso, que hay más espacio. En cuanto a los comerciantes, unos levantaban el puesto antes de la una de la tarde, “pues la mañana ha sido peor que mala” y otros, sin embargo, “a pesar del cambio y del mal tiempo”, conseguían mejores resultados de lo esperado.

“Habrá que acostumbrarse”, afirmaban los comerciantes, quienes añadían que “aún es pronto para evaluar, al menos, hasta dentro de un par de semanas”. Por lo pronto, y entre el público encuestado, destaca enormemente la facilidad de aparcamiento y el acceso.

 

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