El pasado año se cerró con un balance total de 43 nuevas empresas constituidas y 63 puestos de trabajo gestionados directamente desde la Agencia de Desarrollo Local (ADL). “Muchas más empresas se han creado y muchos más puestos de trabajo han sido los que se han dado en Santa Pola. No todo el mundo pasa por aquí. Sólo podemos informar de los que gestionamos de forma directa”, indica José Mazón, gerente de la ADL.
Quería salir al paso Mazón de ciertas críticas vertidas últimamente sobre la gestión y actuación de la agencia de la que es responsable. “Los datos están ahí, tienen un informe de gestión de sesenta páginas. Nosotros sólo hablamos con los datos. En lo que va de año, hasta el mes de abril se ha gestionado la creación de once empresas con catorce puestos de trabajo. Seis de ellas han utilizado los servicios del PAI para la tramitación de todos los trámites desde Santa Pola. Sin tener que desplazarse o moverse tanto a Alicante como a Elche se han gestionado los documentos necesarios para las altas conforme a la ley y se les ha asesorado a lo largo de todo el proceso”.
Pero... ¿cómo se empieza?
Actualmente, el equipo de la ADL está inmerso en uno de los muchos proyectos de viabilidad empresarial que realizan a lo largo del año. “Todo este proceso tiene coste cero para el emprendedor, bien quiera convertirse en autónomo o en SL, llevando ésta última unos trámites algo más complicados”.
Arranca todo ello con una primera cita con el emprendedor, en la que se realiza la presentación de la idea. A partir de ahí, se le informa de cuáles son las subvenciones a conseguir, qué opciones tiene para constituirse como tal (autónomo, SL, cooperativa...) y, sin entrar en detalles, se ofrece el listado de ayudas y subvenciones a las que puede acceder. “Se deja un tiempo para que el emprendedor reflexione y, cuando tiene claro el tipo jurídico comenzamos con el análisis de la idea y el estudio de viabilidad que incluye, entre otros puntos a tener en cuenta, canales de comercialización, análisis de la competencia, haberes, canales de financiación, estudio de la función costes/beneficios y un largo etcétera”.
A raíz de ahí es cuando se obtiene una idea aproximada de la rentabilidad del proyecto. “Con ese estudio de viabilidad inicial, el emprendedor puede optar a subvenciones y, lo que es más importante, puede presentarlo ante diferentes entidades bancarias para poder solicitar el crédito necesario para el inicio de su actividad. Hay que recordar que este tipo de estudio en cualquier asesoría o empresa especializada costaría un dineral”.
Además, la ADL también le pone en contacto con una línea de microcréditos a las que pueden acceder los nuevos empresarios, “puesto que nos vemos dentro de un papel de avalista moral, ya que ha pasado la fase de estudio de viabilidad.... que no todos lo pasan y van por su cuenta”.
Para que este completo plan de negocio funcione, “se invierten una media de entre 11 y 120 horas/hombre. Todo ello sin tener en cuenta el seguimiento que se les realiza de forma constante durante uno o dos años, además de la tramitación de los distintos papeles”.
Entre enero y abril se han realizado 83 entrevistas exploratorias. De ellas, a 65 se les ha explicado las diferentes fórmulas jurídicas. 53 han solicitado subvenciones; 10 han pedido orientación y análisis económico de su proyecto y con 15 de ellos se ha iniciado el estudio del plan de empresa y viabilidad. Además, 19 de los 83 han pedido información sobre los microcréditos. “En total son 324 citas en cuatro meses, y sólo en el servicio para emprendedores”.
Por la cultura emprendedora
Dentro de poquísimo tiempo va a ponerse en marcha un plan muy interesante para emprendedores que lleva el sello de confianza no sólo de la ADL, sino también de la Universidad Miguel Hernández. Estará dirigido a futuros empresarios y a estudiantes, “sobre todo a todos aquellos que quieran realizar sus prácticas universitarias en empresas de Santa Pola. Pondremos en contacto a empresarios presentes y futuros con estudiantes y universidad”.
Prueba de ello es el proyecto para la obtención de la ISO 14001 que se ha puesto en marcha recientemente. “En este caso, el empresario quería tener acceso a una ISO de sus productos, pero no contaba ni con medios económicos o técnicos suficientes para ello. Se puso en contacto, nos contó el problema y nosotros le conseguimos los técnicos de la UMH, que serán los encargados de redactarle la parte técnica y de investigación. Por la nuestra, nos encargaremos de todos los trámites burocráticos”.
También desde la ADL quieren cubrir el costado más expuesto de cualquier proyecto que arranca, el dinero. Será mediante la creación de una Lonja de Inversores, “en la que la gente llegará con las ideas y podrán recibir la financiación (pequeñas cantidades, eso sí) de varios inversores privados”. La idea no es otra que la de tender una mano sin necesidad de que el gesto sea demasiado costoso. “Si la idea sale para adelante, el empresario habrá de invertir, a su vez, todo lo que le han dado, sin intereses, en los nuevos proyectos que se presenten a la Lonja de Inversores”.









