Esta semana salía a la luz el último informe de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad en el que se indicaba que el 73,3%de los adolescentes españoles han recibido alguna vez, de un adulto, el mensaje de que “los celos son una expresión de amor”. En esta línea, el 81,5%de los chicos y un 71,6% de las chicas, han escuchado en alguna ocasión que “si alguien te pega, pégale tú”, procedente de un alumno. Cerca de un 30% de las adolescentes han sido objeto de control abusivo por parte de su pareja y, si de los adolescentes hablamos, el 16,4% reconoce haber intentado controlar a su novia “decidiendo por ella hasta el más mínimo detalle”, el 11,4% ha intentado aislarla de sus amistades y un 3,4% afirma haber pegado a su novia.
Sabedores de la existencia de tamaño panorama, el Ayuntamiento de Santa Pola inició el año pasado una actividad en el IES Santa Pola con el objetivo de acotar, de ponerle freno y de erradicar los comportamientos sexistas y la violencia de género desde la misma adolescencia. El Programa de Prevención de la Violencia de Género en la Adolescencia demuestra, según la encargada de impartirlo, Begoña Igual, que estos comportamientos expuestos más arriba se reflejan en el conjunto de la sociedad santapolera. “Muchos alumnos afirman a más celos, más amor. Especialmente las chicas, aunque resulte increíble el escucharlo. De hecho, he conocido a una joven que había llegado a un pacto con su novio de que ella no hablaba con otros chicos y él no hablaba con otras chicas”.
Segundo y Tercero de ESO
Así pues, puede traslucirse que el poso de la violencia de género puede iniciarse en la juventud, en su forma de socializarse y cómo reciben y analizan los distintos mensajes al respecto. Este año, a propuesta de la psicopedagoga, se inició con los alumnos de 2º de ESO, “porque entendemos”, afirmaba Igual, “que es la edad más idónea para empezar a corregir los errores. Es a esa edad cuando se inician las primeras relaciones afectivas y, por tanto, los conflictos”.
Además de trabajar con los grupos de 2º de ESO se está haciendo el seguimiento a los alumnos de 3º, curso con el que se trabajó el año pasado y en el que se han observado grandes resultados. “Realizamos un seguimiento y ponemos a los chavales situaciones reales que pueden observar en televisión, revistas, Internet (sobre todo), donde se mantienen roles arcaicos y contraproducentes”.
De esta forma, cómics, canciones, vídeos de Youtube, anuncios y vocabulario se analizan con el objetivo de que identifiquen lo que son conductas y representaciones equivocadas, caducas y que puedan propiciar la violencia de género. Las clases también se complementan con dinámica de roles, por lo que ellas y ellos pueden sentir y actuar como la parte contraria. “Es muy revelador todo lo que pueden llegar a aprender”.
También quería señalar Begoña Igual que “son ellas las que conservan más los estereotipos, la imagen de la mujer sumisa o, incluso, creen que en algunos casos los comportamientos celotípicos son correctos a mantener con la pareja. Sin duda alguna, los focos donde emana esta forma de comportarse provienen, en parte, de la presión social y, en mayor grado, de las películas, series y programas de televisión a los que tienen acceso”.
Por su parte, la técnica Mati P. Quislant declaraba que “es importante abrirles el espectro de lo que conocen. Por ejemplo, de lo que no sabes que existe, no lees, no te informas. Siempre se termina acudiendo a las mismas fuentes que transmiten los mismos valores. Este hecho produce lo que se llama disonancias cognitivas, es decir, lo que yo creo y lo que yo me encuentro”. Por eso se pretende dar un mensaje tendente a la no perpetuación de estereotipos en cine, literatura, refranes… “fíjate en que no es lo mismo llamar a un hombre perro, que a una mujer perra. Tiene una gran diferencia semántica el uso del masculino y el femenino según para qué casos”.
Begoña también exponía que “la ropa sigue siendo la comidilla del instituto. Si esta viste así, esta será asá. Enseñamos que eso no solamente es equivocado, sino tendente a estereotipar. Ojo, también decimos a las adolescentes que todo tiene un momento y un lugar”.









