El pasado 7 de marzo, la Unión Europea firmaba un acuerdo que permitía hacer de Turquía el “estado tapón” de la inmigración procedente de los países del Oriente Próximo en conflicto, como Siria o Líbano. La UE, pese al compromiso adquirido, quiere poner una clara barrera, “cuando está en la obligación de aceptarlos”, declara Carmen Sala de Entrepobles, organización que convocaba en la tarde del miércoles una concentración para protestar por esta medida.
Sala, que se vio arropada en su convocatoria por varios ediles municipales, entre ellos la alcaldesa, y por alrededor de cincuenta personas, destacó que “esta gente ha pedido asilo a Europa, asumiendo cada estado miembro un determinado número de refugiados”. Ahora, Turquía se “hará cargo” de ellos, impidiendo su entrada, “a cambio de 3.500 millones de euros en concepto de costes, más otra cantidad similar en el 2018”.
No quería dejar de lado que Turquía quiere conseguir con la gestión de los refugiados una gran arma en su negociación de una posible entrada en la UE, “cuando todos sabemos que es un país que vulnera sistemáticamente los derechos humanos y que dentro de la ideología del espacio común es imposible la confluencia”. Lo peor de todo, auguraba Carmen Sala que “van a crearse auténticos campos de concentración”.









