PROTESTA CIUDADANA: SEGUNDO COLEGIO DE GRAN ALACANT
 

Ni falsa esperanza, ni urbanismo salvaje, sólo un “colegio público”

 
Viernes 5 de diciembre de 2014 0 comentarios
 

Un nutrido grupo de padres y madres de alumnos del Vicenta Ruso, acompañados de sus hijos, se dieron cita en los terrenos de lo que se espera sea el segundo colegio de Gran Alacant. Terrenos que fueron cedidos por el Ayuntamiento a la Generalitat con el objetivo de que ésta licite un Centro de Iniciativa Social, es decir, un centro de educación pública, pero de gestión privada.

A partir de las once y media de la mañana, y todos vestidos con una camiseta “verde esperanza”, algo más de cien personas se concentraban con pancartas en las que no sólo se pedía un nuevo centro educativo (en español e inglés), también, y principalmente, que éste sea público. “Y que llegue ya, porque la situación es insostenible”, explicaban a este medio algunos de los progenitores presentes.

Su indignación se centra, entre otras cosas, en la falta de respuestas claras y contundentes por parte de la Administración. “Aquí está el cartel que colocaron antes de las pasadas elecciones”, muestran al medio en una fotografía, “y de esto hace ya cinco años. Primero nos dicen que va a haber colegio, que viene seguro y que los niños no van a tener que estar más tiempo en barracones. Ahora, después de cinco años, no sabemos si vamos a tener colegio y, en caso de tenerlo, va a ser privado”.

“El problema”, añadía otro padre, “son las expectativas. Te las generan a cambio de que… ¿de nuestro voto? Pues bien, conmigo que no cuenten más porque, mientras tanto, ya hay más de 700 niños en un colegio con cabida para poco más de 400”.

Pese a que, como ya se recogió por parte de este medio, la seguridad de los alumnos del Vicenta Ruso está más que garantizada, los padres no ven bien que estén ubicados en aulas prefabricadas, “y ese no es sólo el problema, es que entran más que salen”, asegura uno de ellos, indignado.

Urbanismo salvaje

Por otro lado, aseguran que, aunque dentro de tres años se equilibrarán tanto entradas como salidas de este centro, “lo que ha habido es una falta de previsión absoluta. Se ha apostado por un urbanismo salvaje, que buscaba sólo a la gente que venía de vacaciones. Mientras tanto, aquí no se han instalado servicios”.

Añadían que Gran Alacant supone más de un tercio de la población total de Santa Pola, “¿y qué servicios tenemos? ¿Un consultorio médico de una habitación? ¿Sin urgencias? ¿Calles sin aceras, sin iluminación, sin asfaltar? Por no hablar de colegios. Aquí sólo hay uno para niños de Gran Alacant y alrededores, mientras que en Santa Pola hay seis sólo para el núcleo urbano”.

Insistían en la idea de que el Ayuntamiento “no ha sabido gestionar, no ha tenido previsión”. Lo que algunos de ellos reclamaban es que, “hasta que no vengan los servicios que tenemos que tener, que no se den más licencias de obra. Si no se puede garantizar unos servicios mínimos, que no se construya”.

A este respecto, agregaban que “si pagamos los mismos impuestos, tenemos que tener los mismos derechos”. Mientras tanto, afirmaban que “pese a que mis hijos han nacido aquí y están empadronados aquí, como otros muchos niños de Santa Pola, ellos tienen que estar hacinados en un colegio”.

Soluciones que no llegan

Insistiendo en que la tónica general en todas las reuniones que han mantenido es la “creación de falsas expectativas”, destacan que “a día de hoy, no se ha puesto ninguna solución inmediata sobre la mesa, porque, en 2015, entran cinco clases y sólo salen dos”.

Conocen, a través de la prensa, las declaraciones de Miguel Zaragoza de hace dos semanas, en las que aseguraba que se está a falta de finalizar el estudio que dictamine cuál es el canon que habrá de pagar la empresa encargada de construir y gestionar el futuro CIS para dar comienzo al proceso de licitación. Algo que, aseguró el alcalde, sí que se producirá en 2015. “Pero nosotros no queremos un CIS”, declaraba una de las madres, “queremos un colegio público, con profesores elegidos por Consellería, o es que uno va a un hospital donde los médicos o las enfermeras trabajan por horas y mal pagados”.

Otros encuestados eran de la opción de que “cada uno decida si quiere público o privado para sus hijos, pero siempre que se tengan las necesidades cubiertas”. Reforzaban este argumento declarando que “el problema es que no hay voluntad política de solucionar las cosas, porque se han preocupado más del turismo que de lo social. La educación, para ellos, no es algo prioritario”.

Finalmente, aseguraban que, una prueba de que para el Consistorio la educación está en segundo plano era el hecho de que “se han gastado un pastizal en el nuevo mercadillo. Una obra que servirá para qué… ¿para una mañana? Pues ahí se han ido 600.000 euros y tres años largos de obras. Pero para que los niños estén bien no hay un duro. Así nos va”.

 
 

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