El 4 de julio se cumplen tres años desde que abriera sus puertas el único centro comercial de Santa Pola. En este tiempo el Polamax no ha logrado afianzarse como el punto de encuentro de santapoleros y visitantes que entonces se esperaba. En sus comienzos, en la planta baja el centro llegó a contar con una tienda de electrodomésticos, cuatro zapaterías, tres tiendas de ropa, una óptica y una peluquería. Ahora misno sólo quedan abiertas dos tiendas y son gestionadas por los propios promotores del centro. “A todos nos hubiese gustado contar con grandes franquicias desde el principio, pero éste es un centro pequeño y no ha podido ser así, a los centros pequeños les cuesta encontrar su vocación”, comenta José María Bañón, responsable de la promotora. Ahora están negociando con unos inversores de origen asiático para instalar un bazar en esta primera planta que logrará dinamizar el centro. Bañón achaca el poco éxito del centro comercial “a la fuerte crisis de consumo, unida a la estacionalidad característica de Santa Pola”.
El único establecimiento de hostelería que ha “aguantado” desde la inauguración es la cafetería Foque, ubicada a la entrada, y lo han hecho a base de horas. “Este es mi negocio y tengo que luchar por él, por ejemplo un viernes entro a las 8 de la mañana y no me voy hasta las dos de la madrugada”, señala María Felicidad García quien añade que “no sé hasta qué punto se ha hecho una buena promoción del centro, pero lo cierto es que yo tengo muchos clientes que ni siquiera saben lo que hay dentro”. También están abiertas en la actualidad otra cafetería en el interior y un establecimiento de ocio infantil. El supermercado de Mercadona funciona de manera independiente y las siete salas de cine también continúan abiertas.
Con todo, hay también quien apuesta por el Polamax. Así, el conocido restaurador santapolero Antonio Ruso, igual que hizo el verano pasado, este año ofrecerá su gastronomía en un restaurante ubicado en la terraza. “La verdad es que el sitio es inmejorable, empecé con 60 sillas y tuve que poner 200 y la gente se queda hasta las 2 ó 3 de la mañana disfrutando de las vistas y la brisa del mar”, comenta. También opina que, quizá, lo que hace que el centro comercial no tenga tanto éxito es la “mentalidad” de muchos santapoleros, que prefieren desplazarse a otras localidades a disfrutar de su ocio. “Antes nos quejábamos porque no había cines en Santa Pola, pero ahora que los hay nos vamos a Elche o a Alicante a ver las películas”, indica. Y a la hora de poner un negocio, dice que también influye el ser santapolero ya que “la gente del pueblo te conoce y con ellos puedes trabajar entre semana, y los fines de semana ya vienen los de fuera”.
El establecimiento también cuenta con plazas de aparcamiento subterráneo y en superficie que se mantiene abierto de forma gratuita.









