Aunque este sábado toman posesión oficialmente los nuevos concejales de la Corporación Municipal, ayer ya se hicieron públicas las competencias que el alcalde, Miguel Zaragoza, ha querido delegar a cada uno de los trece ediles integrantes del equipo de Gobierno.
“He querido potenciar la escucha a la problemática de los vecinos y dar un mayor protagonismo a la industria, el comercio y el empleo”, indica Zaragoza. Así, él mismo asumirá el área de Grandes Proyectos, en el que se enmarcan obras como el paseo de la avenida de Granada y Encarnación Mendiola será su mano derecha en la Alcaldía, como Adjunta. “Necesito una persona que tenga tanto tiempo como yo para atender a las personas que vienen al Ayuntamiento, muy cercana y de confianza y competencias que ella tiene como Comercio o Industria prácticamente las llevaremos al 50 por ciento”, añade el primer edil.
También es reseñable la creación de una nueva área de Servicios Públicos, cuya titular es Loreto Serrano. A competencias que ya tenía se le suma la de la limpieza viaria.”Loreto Serrano es una persona con gran capacidad, entrega e interés y está muy ilusionada con esta delegación”, señala Zaragoza.
José Pedro Martínez, hasta ahora director de una oficina bancaria en Las Bayas, releva a Ana Blasco en la Concejalía de Hacienda y esta última vuelve al área de Servicios Sociales y Fiestas. “José Pedro Martínez es una persona inteligente, que quiere mucho a su pueblo y un muy buen gestor”, comenta el alcalde. Miguel Zaragoza ha querido darle protagonismo a todos los barrios de ahí que Mendiola asuma competencias en la zona norte de la ciudad y Javier Baile en Gran Playa, Playa Lisa, Tamarit, Santa Pola del Este y Pueblo Levantino.
Como novedad, por primera vez habrá dos concejales de Gran Alacant. Así, Francisco Javier Martín –un gran conocedor de la zona ya que vive y trabaja allí, en el Consultorio– será el apoyo de Loreto Cascales. Y tres concejales de la Corporación pasan a formar parte de la Oficina del Inglés y serán los profesores de los empleados municipales que voluntariamente quieran aprender este idioma. “Queremos lograr que los funcionarios puedan atender mejor al público, pero sin coste añadido”, añade Zaragoza.










