Esquerra Unida (EU) organizaba para ayer jueves una manifestación a las seis de la tarde. El motivo no era otro que complementar las reivindicaciones en defensa de una educación pública y de calidad realizadas a lo largo y ancho de la provincia. Pese a que estaba convocada a la misma hora, en Alicante, desde Esquerra consideraron que “había que ofrecer la posibilidad de expresarse a todos aquellos que tuvieran problemas para poder desplazarse a la capital”.
Medio centenar de personas respaldaron su llamada y, bajo un ambiente festivo, expusieron sus distintos lemas. Destaca, sin embargo, que no se hacía una crítica “excesiva” al Gobierno central, sino a los recortes que se han realizado y, en boca de algunos de los presentes, “a una defensa en la igualdad de oportunidades porque, si nos quitan la gratuidad en la educación, la gran mayoría de la gente no tiene recursos económicos para llevar a sus hijos a un privado o a un concertado”.
Una Ley “impuesta”
Las razones que se esgrimían para esta concentración arrancaban con los “recortes del Gobierno y, por otro lado, recordar que en este curso escolar 600.000 alumnos se han quedado sin beca por culpa de los mismos”, apuntaba Ana Tapia, concejal y portavoz del grupo EU en el Ayuntamiento.
Quiso indicar que, “sólo en 2013, hay 25.000 profesores menos en todo el territorio nacional, además de pretender, con la nueva Ley, eliminar la democracia interna en colegios e institutos”. Para Tapia, la LOMCE, o Ley Wert, ha sido impuesta, “sin debate previo y de espaldas a toda la comunidad educativa. No oferta recursos, la financiación es insuficiente y, sobre todo, es mercantilista, porque suprime materias y contenidos que, entienden ellos, no son útiles en el mercado laboral”.
No faltó la reseña al “adoctrinamiento”, en referencia al mayor peso a la asignatura de Religión y al sexismo, “puesto que permite la enseñanza diferenciada por sexos, al asegurar una financiación, que sale del bolsillo de todos, a los centros que segregan. Esto, en el siglo XXI, es muy grave”.
Finalmente, en el terreno lingüístico, en opinión de Tapia “se menosprecia la diversidad”, promoviendo el “centralismo mediante la imposición de contenidos y estableciendo pruebas externas que controlan lo que el profesorado enseña”.









