La Cofradía de La Dolorosa, una de las más numerosas del municipio, nos ofrece una visión general del año a través de su presidenta, María Asunción Ruiz, asevera que “es una de las más antiguas, de las primeras que procesionó en Santa Pola”. Recuerda, además, que la imagen “estaba en la Iglesia, pertenecía a ella. Cuando yo era pequeña, cuando se sacaba los pasos a ruedas y la población no estaba tan involucrada, había cinco en el municipio: el Cristo de la Agonía o Cristo de la Paz, el Cristo Yacente, el Nazareno, la Piedad (en su ermita del Calvario) y la Dolorosa”.
Como novedades, el Septenario de los Dolores, con un coro que ha organizado Oscar Baile Ubassy, “todos voluntarios, bajo el nombre de Coro de Los Dolores, en el cual se ha estrenado la Salve Dolorosa del maestro José Quislant Botella. El Día de Dolores vino la familia a escucharlo y fue muy emocionante”.
Poco a poco el Septenario está teniendo gran acogida dentro de los fieles, “es realmente bonito y, por otro lado, es una tradición santapolera que data de finales del siglo XIX y la hemos recuperado. Un coro que culmina con el canto de la Misa de Dolores, la misa de la cofradía”.
Cambios visibles por el público no hay muchos, “más allá del mero mantenimiento. El trono sigue siendo el mismo, de madera lacada. Del mismo modo, también lo es el manto (muy pesado, por cierto)”. Pesos éstos a los que habrán de hacer frente el Viernes Santo, en el Santo Entierro, los 49 costaleros con los que cuenta en este momento La Dolorosa: “los cuales realizan un esfuerzo titánico. De hecho, el otro día ensayamos con sólo 28 y fue durísimo. Van cumpliendo años, aunque entra gente joven”.
Explicaba la presidenta que “los tambores, cuando llegan a una edad en la que pueden coger el trono (18 años) se acaban pasando. Pero hay relevo generacional en todos lados, por lo que podemos estar de enhorabuena”.
Otra de las particularidades de La Dolorosa es que es una de las que más mantillas (las popularmente conocidas como “Manolas”) procesionan. “El año pasado desfilaron más de veinte mantillas. Para este 2016 hay previsto más o menos el mismo número, ya depende del estado de salud, porque todas participan. Se tiene mucha fe a esta virgen”.
Por lo que se refiere al número de penitentes, quizás la sección donde más se escasea en las cofradías locales, aseveraba sentirse “más que satisfecha. Tenemos una treintena larga que, si sumamos los veinte tambores y lo anteriormente expuesto, rondamos las 130 personas en la cofradía que procesionan. Aparte, están los socios-cofrades, o socios protectores, que rondan también la veintena”.
Se alegra Ruiz de que “el año que viene, nos toca protagonizar el cartel de la Semana Santa. Vamos a hacer algo novedoso, innovador. De momento, estamos trabajando en varias ideas, pero queremos que sea espectacular”.









