Maru Pomares, incansable trabajadora y figura casi imprescindible dentro de la vida social y cultural santapolera se jubila, “aunque bien sabe Dios que no quería hacerlo”, declara. Ha vivido la evolución de la democracia de la villa marinera desde la primera línea. Por eso quiso tener un detalle con la que será su última Corporación, entregando una carta personal a todos y cada uno de los concejales. Emocionada, recibió el reconocimiento de su hermana, políticos y compañeros.









