CIUDADANOS: MARTA MARTÍN
 

Martín: “La universidad debe dejar de ser una fábrica de parados”

 
Viernes 18 de diciembre de 2015 0 comentarios
 

A tenor de las encuestas, los partidos a nivel nacional se mueven en horquillas de una a dos décimas a la hora de decantarse como la fuerza más votada en los próximos comicios nacionales del 20 de diciembre. Según indican los expertos, el trasvase de votos del PP a Ciudadanos ha cesado, siendo ahora los tradicionales votantes socialistas quienes se decantan por nuevas opciones.

Sin embargo, para la número uno de las listas al Congreso por Alicante de Ciudadanos, Marta Martín, “no hay que poner etiquetas a los votantes, porque el voto no es de ningún partido, sino de la ciudadanía”, estando siempre abiertos al cambio. No es partidaria de tomar como ciertos los datos que se reflejan en el espejo de las encuestas, “porque no son más que fotografías puntuales” y sí en el desarrollo de la campaña.

Lamenta que es casi imposible, por falta de tiempo, el explicar “las casi 400 páginas de programa” que tiene su partido, añadiendo que “Ciudadanos no va a restar votos al PP o al PSOE, sino que unirá el voto que desee un cambio democrático sensato para España”.

Los augures extrapoladores de datos vaticinan que habrá que ponerse de acuerdo para gobernar el país y, al menos por parte del partido de Rivera, habrá que sentar las bases para conseguir el consenso. Palabra que espera y desea Martín que se haga realidad, “porque así se reflejará en los votos. Amén de las encuestas, parece que sí, porque no habrá una clara mayoría. España pide que nos entendamos y que seamos capaces de ponernos de acuerdo”.

Hay un punto clave dentro de ese extenso programa que se ha tocado poco, mediáticamente hablando, y no es otro que el adelgazamiento de la administración suprimiendo Senado y diputaciones. Marta Martín confirmó este extremo, tajantemente, “y el dinero resultante se invertirá en el complemento salarial garantizado, orientado a las personas que tienen un trabajo cuyos emolumentos no llegan al salario mínimo interprofesional”.

Sí quería dejar claro que una cosa es suprimir estos organismos camerales y otra muy distinta hacer desaparecer las funciones que ejercen “que pasarán a manos de ayuntamientos, comunidades autónomas o Estado. Eliminaremos todo el aparato, toda la grasa” que lastra el avance del Estado.

A los dicen que Ciudadanos es la derecha de marca blanca, Martín les espeta que eso no es otra cosa que “planteamientos de la vieja política. Nosotros no etiquetamos a la gente” y, de cara a los jóvenes, los grandes indecisos, les pide “lo primero, que voten. Les recomendaría que votasen a Ciudadanos, porque somos el proyecto de país que mejor puede asumir esta segunda transición”. En el partido de Marta Martín “cabe todo el mundo” para conseguir una nueva España.

Una y otra vez viene a la mente de todos el debate “decisivo” que, sin embargo, no tocó ni de lejos la cultura, eje básico para, por ejemplo, la programación de ayuntamientos como el de Santa Pola. Martín declara que la cultura es diametralmente importante en su programa, “tanto que, en cuanto lleguemos a la Moncloa, realizaremos una bajada del IVA cultural al 7%, porque consideramos que la cultura es un bien básico y ser más barata para el ciudadano”.

Martín, catedrática de Comunicación Audiovisual, desea impulsar la industrias creativas, incrementar la experiencias culturales de calidad, promocionar las film commission, incentivar la lectura “y potenciar el inmenso capital humano que tenemos: nuestro cine, teatro, literatura, generando y exportando toda una industria cultural alrededor de nuestra lengua”. Punto este último “que los anglosajones han sabido hacer muy bien y que aquí no se ha potenciado como debería”.

Ante el ya tradicional vaivén de leyes educativas cada vez que cambia el gobierno, Ciudadano plantea un Pacto Nacional por la Educación, lo cual implica no sólo los reconocidos (pero no siempre respetados) principios de universalidad y gratuidad, sino que Martín va más allá: de la educación de calidad a la educación de excelencia. Para ello, proponen una educación gratuita de cero a tres años, al menos al principio con créditos fiscales para los padres que tengan que llevar a sus hijos a las guarderías. También, una educación que mejore la capacidad lectoescritora, que sea bilingüe efectiva desde el principio, y que comience a reducir la tasa de fracaso escolar.

En cuanto a la universidad, Martín propone incrementar la autonomía universitaria para dar respuesta a las necesidades laborales de la sociedad. Todo ello mediante el concepto de transferencia tecnológica “para mejorar las habilidades y capacidades de los estudiantes y modificar la oferta formativa y las titulaciones, con el fin de que la universidad deje de ser una fábrica de opositores y de jóvenes que no encuentran trabajo después de cuatro años”.

 

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