FUERZAS ARMADAS
 

Mantener la paz es el objetivo principal de nuestras Fuerzas Armadas

 
Jueves 5 de diciembre de 2013 0 comentarios
 

José Carlos Martínez Losada, subdelegado de Defensa en Alicante, quiso realizar una visita a la villa marinera, como él mismo declaraba, “para poner cara a las entidades, en este caso el Ayuntamiento, con quien tanto tratamos”. El capitán de navío mantuvo una larga conversación la semana pasada con Miguel Zaragoza, alcalde de Santa Pola, a la que fue invitada este medio de comunicación. Allí, se trataron temas de candente actualidad, desde la renovación de las Fuerzas Armadas hasta la salida profesional que presenta el Ejército para, cada vez más, jóvenes universitarios.
Martínez señalaba que la “captación que ha tenido el centro de Alicante ha sido de tal importancia que el Ministerio nos ha asignado un CESEM, un centro de selección, con el objetivo de que los ciudadanos no tengan que desplazarse a Valencia o Murcia para realizar las pruebas”. Allí cuenta con médicos, psicólogos y medios tanto personales como materiales para la realización de los distintos exámenes necesarios para poder pasar las pruebas de selección, “incluso una pista deportiva”, añadía el subdelegado, “esto nos permite que, al terminar las pruebas, el interesado conozca su baremación y salga con la nota”.
En estos momento, las Fuerzas Armadas (ejércitos de Tierra y Aire, así como la Armada) “disponen de personal suficiente”, indicaba, “por lo que el este año solamente se ofertaron 1.500 plazas para un número de candidatos que rozaba los 45.000, todos ellos menores de 29 años cumplidos en el momento de la realización de la prueba”.

Especialización

Tal magnitud de solicitudes se debe no sólo a que las Fuerzas Armadas están cambiando enormemente, “puesto que buscamos la especialización, por lo que el personal con estudios universitarios es más que bien recibido. De esta forma, el tiempo de formación necesario se reduce considerablemente”. Añadía que las salidas profesionales que se ofrecen “toda vez que terminado el contrato inicial, como pueden ser el ingreso a la Guardia Civil mediante pruebas específicas y los puntos de oposición para otros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, son un gran aliciente”.
Además, no sólo este tipo de pruebas son las que se ofrecen a aquellos interesados en la vida castrense, “también tenemos el acceso a suboficiales o oficiales, con itinerarios distintos y, obviamente, un mayor nivel de requisitos”.
Se habló a lo largo de este encuentro con Miguel Zaragoza de la idea propuesta de reducir aún más los efectivos de las Fuerzas Armadas, dado que se han de “adaptar a nuevas realidades”. Indicaba que, en estos momentos, se dispone de unos 80.000 efectivos, “un número, a mi parecer, suficiente, pero depende del Ministerio de Defensa tal decisión. En mi opinión particular, tan contraproducente es un número excesivo como la especialización excesiva, donde hay que invertir muchísimo dinero y medios. Hay que buscar siempre un equilibrio”.

Una fuerza de paz

No quería dejar pasar la ocasión para señalar el importante trabajo que realizan las Fuerzas Armadas fuera de España. “Efectivos que realizan una misión de paz en territorios en conflicto. Afganistán o Líbano, en estos momentos, son una muestra de cómo nuestras tropas no sólo se adaptan a cualquier tipo de situación, sino que su principal misión es el mantenimiento de la paz”. Tampoco quiso dejarse en el tintero la labor de escolta de buques y personal de la Armada a los diferentes navíos que realizan rutas “por zonas altamente inestables y peligrosas”.
La UME, Unidad Militar de Emergencia, responde a esa nueva realidad, “una realidad que se hace patente todos los años, aunque, por desgracia, no informativamente hablando, en la prevención, detección y control de incendios en Galicia, por ejemplo, una región asolada, muchos de ellos provocados. Son los miembros de la UME quienes se encargan del control del monte”.

Una imagen a potenciar

Esta imagen de la Fuerzas Armadas, “buena, según la última valoración del CIS”, no es suficiente para el subdelegado de Defensa, quien, dentro de sus cometidos, tiene la labor de recordar “las muchas y diversas acciones que llevamos a cabo” en cada uno de los municipios que visita. “Entiendo que aún nos queda un camino largo por recorrer, a nivel de comunicación, sobre todo. Es nuestra labor hacer autocrítica y dejar de ser tan herméticos puesto que, la mayoría de la gente, es una gran desconocedora de nuestro trabajo diario. Nosotros siempre estamos ahí, aun cuando nos critican. Estamos ahí para las inundaciones, incendios, terremotos y cualquier labor de paz. Después, nos retiramos, y parece que todo se olvida. Por este motivo me gustaría incidir no ya en mi labor, sino la que hacen a diario miles de hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas dentro y fuera de nuestro territorio nacional”.
Esa labor humanitaria, social y de importantes proyectos de paz en zonas de conflicto, conlleva un coste, y no bajo. A éste hay que sumarle la importante inversión en modernización de equipos, “a nivel de la Armada, en mi caso, puedo decir que nos encontramos con una flota renovada y capaz de intervenir en cualquier tipo de escenario. Desde luego que todo no cuenta con lo último de lo último, pero también hay que tener en cuenta el enorme esfuerzo presupuestario que han conllevado, por ejemplo, los nuevos buques de apoyo, como la clase Cantabria o Galicia. Como en los efectivos, siempre hay que buscar el equilibrio”.

Grandeza

Finalmente, quería indicar que, en su opinión, “España es un país que no tiene una cultura de Defensa, como pueden ser los Estados Unidos. Aquí viene la gente de Afganistán y parece que no ha pasado nada. Hay que poner en valor el buen hacer de esos hombres y mujeres, de los cuales podemos enorgullecernos todos, yo el primero. Por eso mi trabajo es comunicar su importante labor y dar a conocer, un poco si cabe, la grandeza de nuestras Fuerzas Armadas”.

 

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