ENTREVISTA AL CURA PÁRROCO
 

Lucas Galvañ, la búsqueda del compromiso social con el mensaje de igualdad y dignidad

 
Viernes 23 de diciembre de 2016 0 comentarios
 

La Iglesia de Santa Pola ya se ha preparado para la Navidad y, como es habitual, además del tradicional Belén, se atenderá la espiritualidad de los fieles a través de diversas misas y actividades para que en estas fechas se recuerde el mensaje del nacimiento de Jesús. Una actividad que ya se inició el pasado fin de semana con la misa del ruido y el festival de villancicos.

Al coincidir los días 25 de diciembre y 1 de enero en domingo, el horario de misas se mantendrá de la manera habitual, como cualquier domingo. El cambio viene el día 24, en que no habrá misa por la tarde, dado que se sustituye por la Misa del Gallo, a las 24.00 horas.

Gran colaboración
La Navidad es un tiempo para la reflexión y el nuevo cura-párroco, Lucas Galvañ Ruso, hace balance de su todavía breve estancia en Santa Pola desde septiembre. Una de las actividades que destaca es la de la recogida de alimentos, que llegó a recolectar, dice Galvañ de memoria, alrededor de 16.000 kilos, una cantidad importante porque “la gente ha colaborado mucho y desde Cáritas me dicen que la gente se ha volcado más en la recogida para ser voluntarios. La gente tiene la fibra más sensible y está más dispuesta a colaborar”.

Compromiso cotidiano
Con motivo del año nuevo, además de balance, se reflexiona sobre los propósitos de año nuevo. Lucas Galvañ tiene claros los que desea alcanzar en 2017 en la parroquia: “Queremos seguir en sintonía con lo que dice la diócesis, es decir, que los ciudadanos se encuentren con el Señor haciendo que nosotros nos encontremos con la gente”. En definitiva, sacar la Iglesia a la calle y acercarse a los vecinos y vecinas para “contagiar lo que nosotros creemos como parroquia”. La gran dificultad de esta apertura es que, en general “puede haber un sentimiento religioso, pero el compromiso es más difícil de conseguir”, un compromiso entendido como formar parte de la parroquia, participar en ella de manera constante y activa...

Durante sus meses en Santa Pola, el cura-párroco, Lucas Galvañ, ha podido comprobar cómo “la Virgen de Loreto está en el centro de la vida de este pueblo” como un nexo de unión. Y, retrotraéndose a su mensaje de compromiso, Galvañ desea que “esa devoción por la Virgen de Loreto se plasme en una vivencia cristiana que se refleje tanto en la participación en la Iglesia como en la vida cotidiana, en el trabajo, en la familia...”, es decir, que el mensaje de Jesús se convierta en el principio rector de las acciones diarias.

La igualdad de la Navidad
Uno de los problemas recurrentes en la sociedad santapolera son los malos tratos. Lucas Galvañ afirma que desde la Iglesia se puede aportar el mensaje de igualdad, unidad y dignidad, “un mensaje que está en la Biblia, “porque, a pesar de nuestras diferencias, Dios creó al hombre y a la mujer iguales, a su imagen y semejanza”.

De hecho, éste es el mensaje que para Galvañ prima en Navidad, el de que todos somos iguales, “de hecho, el Señor vino, se hizo como nosotros para que nosotros mismos valoráramos lo que somos como personas y como humanidad. Si se hizo a nuestra imagen es porque nosotros tenemos un valor”. Es la búsqueda y el mantenimiento de ese valor intrínseco e individual el que hay que fomentar y no perder. Una pérdida que es muy fácil, por ejemplo “cuando creemos que somos mejores que los demás, cuando no respetamos al prójimo...”.

Valor de la familia
La Iglesia, como emisora de un mensaje de amor e igualdad, tiene mucho que decir en los problemas de la sociedad. Galvañ, durante su trayectoria, ha percibido muchos problemas procedentes de un “fondo de ruptura, de desestructuración, de individualismo, de falta de comunicación... dentro de las familias”, circunstancias que suelen ser el foco de muchos de los problemas que se observan en la realidad.

En este sentido, y en la línea de lo que propugna el Papa Francisco, Galvañ afirma que “la Iglesia tiene que revisarse y estructurarse, hacer autocrítica para dar una respuesta” a todos estos problemas tanto sociales como familiares, pues los primeros suelen proceder de los segundos.

En este sentido, la percepción general de la ciudadanía sobre la actuación de la Iglesia ha sido que “por el mero de que un mensaje proceda del Papa, de la Iglesia, de los obispos, de los curas... es un mensaje de otra época”, sobre todo porque hay quienes lo han tildado de reaccionario o pasado de moda. Galvañ lamenta, por tanto, que “cuando la Iglesia ha puesto en valor el concepto de familia, del respeto, de la dignidad de la persona... no se le ha escuchado” y sin embargo es un mensaje de contenido universal “que vale para todos y no sólo para los cristianos, dado que la Iglesia está abierta a todos, creyentes o no”. De hecho, en Cáritas se atiende a los que creen y a los que no, “pero nosotros no miramos lo que los vecinos creen, sino lo que necesitan”.

 

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