Julio Armas Castro, médico especialista en Medicina Familiar
 

Los sanitarios han tenido que contener muchas emociones y soportar el precio de la frustración

 
Viernes 5 de junio de 2020 0 comentarios
 

Julio Armas Castro es graduado como Doctor en Medicina por la Universidad de la Habana en 2006 y como especialista en Medicina Familiar en 2009 con Título de Oro y Cum Laudem. En el año 2009 viene a España para completar la formación como Médico de Urgencias y Emergencias. Actualmente trabaja como Médico Adjunto de Urgencias del Hospital Vinalopó en Elche y en la Clínica Vistahermosa de Alicante. Ha sido protagonista de la primera temporada de la serie “Héroes más allá del deber” y presentador del programa “Un doctor en mi casa” de Mediaset España. Julio Armas es una persona comprometida con la medicina, como vocación para ayudar a los demás y un enamorado de la vida y de las personas.

¿Por qué decidió dedicarse a la medicina?

La medicina es una profesión vocacional y a mí me llegó muy pronto cuando a los 12 años mi abuela enfermó de forma muy rápida y con un desenlace inesperado. Justo el día antes de morir le prometí que me haría médico para ayudar a otras personas y evitar que muriesen así.
Han pasado 27 años desde aquel día y lo recuerdo siempre que necesito reinventarme y darme fuerzas para seguir.

¿Qué es lo que más le gusta de su profesión?

Es difícil definir en una sola palabra lo que me gusta de mi profesión, lo más importante es poder ayudar a los demás en sus momentos más complicados. Siempre intentando salvar vidas y cuando no es posible, acompañar.

¿Por qué decidió venir a España?

En el año 2009, dada la situación de precariedad y por motivos personales de fuerza mayor, decidí emigrar a España para poder desarrollar mi carrera profesional de forma plena, sin restricciones y sin matices políticos. Agradezco la formación que recibí en mi país, pero las ideas políticas no pueden limitar ninguna profesión que se realice con vocación.
Salvar vidas no es una opción para los sanitarios, es nuestra razón de ser y esto está por encima de ideologías y dogmas.

¿Dónde desarrolla su actividad y cuál es su especialidad?

Soy médico de familia desde el 2009 y médico de urgencias desde 2010 en el Hospital Universitario del Vinalopó en Elche. También colaboro con el Hospital HLA Vistahermosa y soy médico sustituto en el Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) en el Servicio de Emergencias Sanitarias de Alicante.
Me gusta siempre definirme como médico de personas, porque es eso lo que hacemos, tratar y curar a personas, más allá de la especialidad o el entorno de trabajo.

¿Qué es la atención prehospitalaria y cómo colaboran?

La atención prehospitalaria engloba desde los puntos de atención sanitaria ubicados en los centros de salud y las emergencias prehospitalarias propiamente dichas que incluyen las ambulancias y la atención urgente en el domicilio o en la vía pública.
Es todo el engranaje prehospitalario que pone en acción los primeros eslabones de la cadena de supervivencia.

¿Cómo debe ser la atención con el paciente en la medicina de familia?

La atención del médico de familia debe ser resolutiva y cercana, basada en la prevención primaria y secundaria, en las actividades de promoción de salud y en menor medida en la curación. Es la especialidad que puede resolver hasta el 80% de los problemas de salud individuales y de la familia.
El médico de familia tiene que ser el elemento integrador y rector del sistema sanitario y del cuidado de la salud de la familia. Es la puerta de entrada en el sistema sanitario y su eslabón más importante.

¿Los hábitos saludables son fundamentales para la prevención de enfermedades y patologías?

La forma en la que se afronta la salud de forma individual determina los estilos de vida y con ello los factores de riesgo para muchas enfermedades prevenibles y controlables.
Si llevamos hábitos de vida poco sanos como: el sedentarismo, el hábito de fumar, dormir poco, comer mucho y fundamentalmente comida ultraprocesada y poco sana nos llevará a muchas de las enfermedades que hoy son las primeras causas de muerte a nivel global. La salud empieza con la forma en que cada paciente acepta asumir un estilo de vida saludable.

¿Cómo ha sido su experiencia televisiva en los dos formatos en los que ha trabajado?

La experiencia en la televisión, si hacemos una valoración global, ha sido muy satisfactoria. En la primera experiencia se trataba de mostrar mi día a día, personal y profesional, desde la visión de la medicina empática y cercana en la atención de pacientes graves.
La segunda experiencia ya fue un reto más complicado, salir de mi zona de confort y de preferencia profesional y buscar el problema de salud en la familia, conviviendo con el paciente y entrando de lleno en su terreno es una apuesta arriesgada. De todas las familias me llevo su aceptación y cariño, para ellos también ha sido muy difícil abrir las puertas de su casa y de su vida a la audiencia.
Repetiría ambos formatos sin lugar a dudas.

¿Ha afectado en su vida personal o profesional el lanzarse al mundo televisivo?

En mi vida personal al inicio de la emisión de “Héroes” recibí tal aluvión de mensajes en las redes sociales que me sentí superado y en ocasiones abrumado porque los quería responder todos. Me marcó la idea de poder mostrar al mundo cómo se trabaja en un servicio de urgencias por dentro y cómo la soledad es tu única compañía cuando cae la noche y te toca regresar a casa.

¿Alguna anécdota en la grabación de los capítulos?

En la grabación de Héroes, recuerdo el momento que nos llegó Maikel, el paciente que sufrió quemaduras en la cara, en el tórax y en los brazos y las veces que me preguntaba: ¿No voy a quedarme ciego, no?. Verlo entrar con los ojos blancos y con la gravedad de las quemaduras nos impactó a todos.
En la grabación de “Un doctor en mi casa” recuerdo que cuando visitamos a Laura, la paciente que sufre de Endometriosis, yo estaba saliente de guardia y tenía más ojeras que nunca. Me empezaron a colocar el maquillaje y el corrector y resulta que era alérgico, el resultado mejor ni te cuento.

¿Tiene algún proyecto nuevo o continuación en televisión?
Tenemos la segunda temporada de “Un doctor en mi casa” en planificación, nos suele tomar entre 8-10 meses todo el proceso de preparación, grabación y edición. Detrás de cada capítulo de 76 minutos hay más de una semana de grabación de media.

¿Cómo es el día a día en su trabajo ante la pandemia del coronavirus?

En el mes de marzo la vida en urgencias nos cambió de un día a otro, empezamos a protegernos más, a definir circuitos, a establecer protocolos que cambiaban todos los días y que nos acercaban a una enfermedad desconocida.
Después vinieron las noches de insomnio, la incertidumbre y la ansiedad por evitar el contagio, las lágrimas de las despedidas y la soledad de muchos pacientes que morían sin estar acompañados. No solemos tirar la toalla nunca, pero en esta epidemia hemos tenido que contener muchas emociones y soportar el precio de la frustración.

A nivel profesional ¿Cómo ha vivido como médico estos días?

Ha sido una experiencia única, desde la perspectiva de estar en la primera línea de contención de una epidemia. Desde hace 102 años España no se enfrentaba a una situación similar, la mal llamada “gripe española” había quedado en un mero recuerdo.
Superación, reciclaje, desaprender métodos previos y estar disponible para asumir cualquier procedimiento, estar lo más cerca posible del paciente y llevar la humanización a su escala más alta, este ha sido el mayor reto profesional.

Y a nivel personal ¿Cómo está llevando esta situación?

Personalmente soy un paciente de riesgo, por lo que me cuido más en cada una de las actuaciones. En casa, al inicio de la epidemia, me separé de mi madre y de mi pareja, limitando los abrazos y los momentos en familia. Cuando más falta te hace un achuchón familiar la epidemia te impone un aislamiento social sin precedentes.

¿Tiene compañeros que se han contagiado? ¿Cómo lo han vivido?

Hemos tenido la suerte de que han sido pocos los que se han contagiado, pero ellos lo han vivido con mucha ansiedad. En situaciones de crisis los sanitarios siempre queremos estar disponibles y en primera línea, así que estar en casa recluido y en cuarentena se lleva peor.
Después de casi 28 días aislados, al volver al hospital fue muy reconfortante recibir los aplausos de los compañeros

¿Ha sentido miedo o ansiedad de poder ser contagiado y a su vez transmitirlo a su familia?

Sí, al principio de la epidemia no sabíamos muy bien cómo se desarrollarían los casos y las tasas de contagio. La información que venía del Ministerio de Sanidad era contradictoria y los artículos iniciales que provenían de China también. En una de las actuaciones en el SAMU teníamos que aislar la vía aérea en una lactante de 11 meses y entre el traje, las gafas de protección y la pantalla apenas podía trabajar, me quité las gafas y terminamos el procedimiento.
Estuve 48 horas esperando el resultado del test de la paciente y al ser negativo creo que celebré una mini-fiesta.
Todos los días al llegar a casa seguía un protocolo estricto de desinfección, ducha, y después aislamiento, me tomaba la temperatura dos o tres veces al día y muchas veces rezaba por no contagiarme para seguir ayudando a los demás.

Los sanitarios de urgencias son los que estáis en primera línea ¿cómo ha sido el trabajo de coordinación y de motivación que han llevado?

Los sanitarios de urgencias estamos acostumbrados a trabajar bajo el estrés de la premura en la atención al paciente grave y con varios a la vez.
Nos hemos reinventado, no como héroes, pero sí como profesionales polivalentes y esenciales en la primera línea de atención, organizando y definiendo vías clínicas, identificando a los más graves e incluso haciendo estudios de contacto.
En el momento que más nos necesitaban hemos estado a la altura, hemos cumplido con creces nuestra misión de salvar vidas y de curar.

¿Entre sanitarios se han visto gestos de solidaridad?

Sí, cuando alguno se derrumbaba por la presión, o por la carga emocional de muchas situaciones siempre estábamos dispuestos a dar palabras de ánimo, a subir la moral y tirar para adelante. Cuando alguno de nosotros empezaba con síntomas nos aislábamos y otro le cubría su turno.
Hemos trabajado en equipo, y hemos logrado superar con creces las fases más críticas de esta epidemia.

¿Han recibido apoyo institucional? ¿Las órdenes han estado claras y se ha sabido priorizar lo que es urgente?

En mi caso, nuestro sistema de gestión ha sido muy bueno desde el inicio. No nos han faltado equipos de protección ni materiales para trabajar, protocolos, circuitos y apoyo desde la dirección del hospital.
En otros sitios ha habido abandono y desatención, protocolos confusos y declaraciones institucionales bastante vergonzosas. Esperemos que no se repita lo que nos ha llevado a más de 50.000 sanitarios infectados y muchos de ellos fallecidos cumpliendo con su deber.

Estamos superando las distintas fases de desconfinamiento ¿cómo está viendo el proceso?

En general creo que se ha diseñado bien, teniendo en cuenta que es la primera vez que se hace algo similar.
De forma particular al inicio y más frecuente en los últimos días estamos asistiendo a un proceso de irresponsabilidad e indisciplina social. La mejor vacuna para este virus es el civismo, respetar las normas y cuidar a los más vulnerables, cualquier paso en falso nos hará retroceder al inicio de este infierno.

Seguro que se han vivido situaciones muy difíciles en las que han tenido que acompañar a los pacientes en momentos graves, incluso ante la muerte sin poder despedirse de sus familias ¿cómo se hace frente a este tipo de situaciones?

Acompañar a un paciente en los últimos momentos de su vida siempre es difícil, pero separados de su familia, de sus seres queridos y en una situación tan compleja ha sido un reto emocional muy difícil de afrontar. Lo peor es no poder abrazar a quien lo necesita, lo impersonal del traje, las mascarillas y las pantallas.
Despedíamos a nuestros pacientes con miradas de cariño y apretones de manos virtuales, con lágrimas que se confundían con el sudor y con gestos de complicidad. Nos hacen falta varias vidas para recuperarnos psicológicamente y superar estos momentos.

De manera espontánea los ciudadanos se han acordado de los sanitarios y lo han querido reflejar con aplausos desde los balcones ¿Cómo han vivido esos emotivos momentos? ¿Se han sentido queridos y valorados?

Cada vez que escuchaba los aplausos me daba un vuelco al corazón, no podía entender que nuestro esfuerzo y nuestras lágrimas fuesen recompensados con un acto tan altruista y desinteresado. Hemos estado siempre ahí, ayudando, regalando nuestras mejores sonrisas y también nuestras lágrimas, pero en situaciones de crisis hemos crecido como sanitarios y como personas.

 

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