
A nivel local, baja la participación: 68,82% frente al 70,68% de 2015. Dos puntos más de abstención que parecen haber favorecido tanto a los populares como a los socialistas. En cuanto a votos, el PP sigue primera fuerza con el 39,87%. Pero en la villa, A la Valenciana sí que pegaría el sorpasso, al alzarse como segunda formación con un 21,96% de votos. El PSOE es tercero con un 19,11% de los votos y Ciudadanos, consigue el cuarto puesto con el 15,69% del total.
Sin embargo, el análisis puede parecer engañoso en primer término, ya que el PSOE suma sólo tres votos menos que en las pasadas elecciones del mes de diciembre, mientras que A la Valenciana, pese a haber quedado como segunda fuerza, no supera los votos conseguidos por Compromís y Podemos en los pasados comicios... y eso que ahora sumaba los de Izquierda Unida. Algo a tener muy en cuenta de cara a los comicios locales de dentro de tres años.

Por lo que respecta al panorama nacional, como dijimos en nuestra edición digital, “hubo sorpresa, pero no hubo sorpasso”. Unidos Podemos no fue capaz de aglutinar el voto de la izquierda más convencida y dejó a un Partido Socialista con cinco escaños menos (algunos de ellos fueron a parar al PP) que contempló con orgullo y satisfacción cómo la espada de Damocles no tenía tanto filo como la leyenda contaba.
Nueva Canarias, llave
El PSOE se siente primera fuerza de la izquierda pero, como hemos ido viendo en distintos medios desde el domingo por la noche, no serán ellos los que lideren la formación de Gobierno. De hecho, a día de hoy, sólo el diputado de Nueva Canarias, un independiente que se engloba dentro de las filas socialistas, podría hacer decantar la balance. Por otro lado, algunos barones reclaman la abstención. Unidos Podemos habla ya de cortar “la mala hierba”.










