En el día 4 los niños fueron protagonistas de muchos actos. Por la mañana se celebró el clásico pasacalles bajo un tórrido sol que este año muchos han mitigado con unas coloridas sombrillas. Y color dan también a la fiesta los cabezudos de la Unió de Festers. Ya por la tarde hubo juegos infantiles en la calle Muelle. Este año, masiva participación e incluso muchos niños no pudieron participar al haberse cubierto el cupo. A continuación, niños y no tan niños disfrutaron con el teatro infantil en la Glorieta. La pena es que la visión era complicada ya que no había ninguna tarima que elevara a los actores participantes.










