Este miércoles 12 de octubre ha comenzado oficialmente la temporada de caza en la Sierra de Santa Pola, actividad que se prolongará hasta el 11 de diciembre. El Ayuntamiento suele recibir numerosas quejas, sobre todo de los vecinos de Gran Alacant, porque piensan que puede ser una actividad peligrosa, pero se tratan de minimizar los riesgos.
Así, se colocan carteles a la entrada de los caminos avisando de los horarios y los días de caza. Así, solo se practica la caza los domingos y festivos entre las 9:00 y las 14:00 horas. “Si se cumplen las normas no tiene por qué pasar nada”, comenta Joaquín Sempere, presidente de la Asociación de Caza y Tiro de Santa Pola. Los cazadores deben mantener una distancia de seguridad mínima a los caminos, por lo que en principio no está contraindicado pasear a pie o en bicicleta por la sierra al mismo tiempo que se practica la caza. No obstante, según comenta el concejal de Medio Ambiente, Francisco Martín, “el miedo es libre y los ciudadanos pueden decidir ir o no por la sierra en esas horas, muchas veces recibimos quejas de ciudadanos que viven en las urbanizaciones porque oyen los disparos muy cerca, pero puede ser una apreciación subjetiva”.
Joaquín Sempere comenta que los cazadores santapoleros incluso van a la Sierra menos días y con un menor horario de lo que la Ley Valenciana de Caza autoriza, que es los jueves, sábados, domingos y festivos desde que sale el sol hasta que se pone.
El principal conflicto, según los cazadores, se da porque hay ciclistas que se salen de los caminos e incluso crean sendas con su paso continuo, algo que está prohibido incluso fuera del período de caza. “Un cazador puede estar apuntando a una perdiz, que vuela a media altura, y sabe que en esa zona no hay un camino y de repente puede aparecer un ciclista”, comenta Joaquín Sempere. “Hay peligro porque se usan armas, yo cuando voy a cazar sé que corro un riesgo, pero muchas veces la gente se mete en la sierra sin saber el peligro que corre”, señala Francisco López, vocal de la asociación.
En Santa Pola hay cerca de 100 cazadores que pagan una cuota social simbólica. Desde la entidad señalan que ellos contribuyen a mantener la sierra ya que cuentan con la colaboración de un guarda que da aviso de cualquier incidencia que pueda haber como acumulación de basura y, además, durante todo el año echan comida para los animales en sus abrevaderos. Cazan fundamentalmente conejos y perdices.









