Los barcos de arrastre santapoleros –como todos los del Mediterráneo– se han visto seriamente perjudicados tras la entrada en vigor de una nueva Directiva Europea sobre redes de pesca en el mes de junio. Desde entonces, según comenta el patrón mayor, los pesqueros han reducido sus capturas entre un 30 y un 40 por ciento. Y al disminuir las capturas, el jornal que los marineros llevan a su casa también se ve considerablemente mermado. En Santa Pola los pescadores van “a la parte” y su sueldo semanal, según Luchoro, suele estar entre los 150 y 200 euros.
“Está muy bien apostar por la sostenibilidad y por proteger a las especies y estadísticamente está demostrado que no hay menos pesca, sino que las capturas suben año tras año y cuando le pregunté a la Comisaria Europea de pesca que quién protegía a los pescadores para que no desapareciéramos, no supo qué contestar”, relata Luchoro.
Así, esta nueva Directiva que todos los Estados miembros han tenido que acatar ha aumentado la longitud de la malla en el copo de la red (la parte final donde se acumula el pescado antes de subirlo al barco) de 40 a 50 milímetros. Además, se ha reducido el grosor del hilo o torsal, pasando de 5 a 3 milímetros. Los barcos han tenido que invertir entre 600 y 1.500 euros en cada copo y, por lo general, cada arrastrero lleva dos redes.
“Aceptamos que tenemos que respetar al pescado pequeño, pero hay pescado que nace pequeño, vive pequeño y muere pequeño”, explica gráficamente el patrón mayor. Así, con estas nuevas redes se escapan de las capturas especies con mayor valor comercial como el gambusín y la gamba y un tipo de calamar pequeño.
Y otro problema añadido es que el hilo más fino se rompe con mucha más facilidad. Desde Bruselas les habían propuesto emplear un nuevo material denominado “dilema” en las redes, pero al ser importado, un copo costaría entre 3.000 y 6.000 euros, importe inalcanzable para ya el de por sí maltrecho sector pesquero.
Con esta situación, lo que sucede es una cierta “reconversión” y los rederos (que también cobran a la parte, como un miembro más de la tripulación) tienen mucho trabajo. Reparar los copos es complicado y tienen que hacerlos manos expertas.
Toda la flota del Mediterráneo pide soluciones
Los pescadores de todos los puertos del Mediterráneo europeo están unidos en demandar soluciones ante la pérdida de capturas, y por consiguiente de ingresos, que ha supuesto la aplicación de esta nueva Directiva Europea. Así, países como Italia, Francia, Grecia y, por supuesto España han pedido, a través de sus representantes, que Bruselas sea más flexible y permita dos cambios fundamentales. Por un lado, han demandado que el hilo de la red que ahora les obligan a usar sea un poco más grueso. Así, la Directiva impone un torsal (hilo) de 3 milímetros cuando antes se empleaba uno de 5. Los pescadores piden que se pueda usar uno de 4 mm. “Con un hilo tan fino la copa se rompe y, además de tener luego que reparar la red, perdemos la captura del día”, comenta el patrón mayor, Ángel Luchoro.
Otra propuesta de los pescadores es que les permitan simultanear dos tipos de redes: la de copa romboidal (que consideran más apropiada para el pescado) y la de copa cuadrada, con la que se consigue pescar mejor la gamba.









