El pasado domingo se celebró en la Glorieta el Día de la Salud. Todas las asociaciones sanitarias del municipio estaban representadas y, entre ellas, la Cruz Roja. Todo discurría en la más completa normalidad hasta que, alrededor de las 13.30 horas, un ciudadano sufrió una parada cardíaca. Afortunadamente, y gracias a la proverbial presencia de los miembros de Cruz Roja en la misma Glorieta (estaban dando un curso de reanimación cardio-pulmonar) se pudo sacar al hombre de la parada, estabilizarlo y conducirlo en la ambulancia hasta el hospital. Una vez más, el personal de Cruz Roja demuestra su valiosísima contribución a la sociedad y el destino, por su parte, su ironía.









