El viernes pasado, día 22, acudieron a Santa Pola personas de toda la Comunidad Valenciana con motivo de unirse a sus compañeros santapoleros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca para una protesta en la sucursal de Bankia que se encuentra en la Glorieta de la localidad. De esta forma, unas 250 personas (según los organizadores) se apostaron ante las puertas del banco para reclamar la dimisión del interlocutor que, hasta ese momento, se encargaba de representar a la entidad y bregar con las peticiones y reivindicaciones de los clientes descontentos y en situación de emergencia.
Durante casi toda la concentración, la filial se negó a permitir que diez de los integrantes de la PAH entraran al despacho para negociar, de alguna manera, las demandas del colectivo ciudadano que, desde la irrupción del 15M, defiende el derecho a la vivienda y aglutina una paleta ideológica de los más diversa. Mientras, la Guardia Civil intentaba tender puentes entre las partes y procurar seguridad a ambos lados de la red.
En cierto momento, llegó desde Valencia el mediador de Bankia, Abel Gómez, aquel que la plataforma pretendía intercambiar por otro más acorde a sus necesidades: “Gómez es un prepotente, nos trata con condescendencia y nos engaña cada vez que puede”. Finalmente, y tras más de 5 horas de mantener posiciones frente a las puertas del banco, es decir, condicionar el uso de la entrada a la consecución de sus peticiones, el señor Gómez tomó la decisión, o se vio abocado a ello, de dimitir de su puesto como negociador de la entidad y ceder el testigo a otra persona.
Los manifestantes allí presentes, una vez consideraron habían conseguido sus objetivos, celebraron con un “sí se puede”, aplausos, puños en alto y abrazos lo que consideraron “una victoria del tejido popular, de la gente normal”.









