PLAYAS
 

Levante, Varadero y Calas del Este, las zonas donde más pican las medusas

 
Viernes 11 de octubre de 2013 0 comentarios
 

Las incidencias registradas por Cruz Roja a lo largo del verano referentes a las picaduras de medusa se han reducido a niveles del año 2009. Un total de 6.041 atenciones se han llevado a cabo a lo largo de la campaña estival lo que, comparado con los años 2010 (14.152) y 2011 (12.693) es una reducción más que considerable, pues raya en el 50 por ciento.
El Ayuntamiento de Santa Pola, dado el gran número de picaduras, inició un estudio junto con la Universidad de Alicante (UA), Cruz Roja y Policía Local. Esta investigación tenía como objetivo conocer los patrones de comportamiento de estos animales, con el principal objetivo de introducir medidas para reducir las plagas que “en zonas como el Mar Menor impide, por completo, el baño”, apuntaba la concejal de Turismo, Loreto Serrano. “Está demostrado que, si la gente no puede realizar con una cierta normalidad la actividad del baño, el turismo se resiente considerablemente, por ello queríamos conocer de primera mano cuál era el comportamiento y cómo adelantarnos a las potenciales plagas”.
Alfonso Ramos, profesor de la UA y director del CIMAR, además de coordinador de este proyecto, apuntaba que “de momento, sabemos que tienen una especial preferencia para la zona de cría en los espigones. De ahí que, donde más incidencias se registran, sea en las playas más cubiertas y cercanas a éstos”. Apuntaban, en un principio, a que las medusas no se originaban en nuestras costas, sino que recaían en Santa Pola empujadas por las mareas y por los vientos de Levante, “pero, de momento, no tenemos datos concluyentes al respecto, estos animales continúan siendo un gran misterio”.

Sin depredadores

Añadía que, en su etapa de adultas, no tienen en la zona depredadores naturales, “y éstos son imposibles de introducir en la zona, entre otras cosas porque son peces de casi cien quilos de peso y, claro, imagínate el susto de alguien que se está bañando y ve pasar un pez de ese tamaño porque, quiero recordar, las medusas se encuentran en aguas calientes y poco profundas”. A lo largo de todo el invierno investigarán la idoneidad de introducir algunos tipos de caracol y babosa en los espigones “ya que éstos se alimentan del pólipo o larva, para entendernos, de la medusa”.
Cruz Roja quiso destacar que, gracias a la coordinación con la Unidad Marítima de la Policía Local, se han podido realizar los avisos necesarios y, de cara a la temporada que viene, continuarán con la campaña de información sobre qué hacer cuando pica una medusa y los distintos folletos que ayudan a la identificación de las especies. “Afortunadamente, la gran mayoría de las presentes no son peligrosas y, en el mes de agosto, ha sido la Olinda la más detectada por los bañistas”.
Finalmente, otra de las finalidades del proyecto es el diseño de una red específica para, en colaboración de la Cofradía de Pescadores, capturar las medusas con una embarcación adecuada sin dañar los fondos y pudiendo acercarse más a la costa.

 

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