Las urnas han hablado y, como siempre que lo hacen, es el pueblo quien expresa su opinión y deseo. En esta ocasión, se ha hablado de forma clara y contundente: no se quieren mayorías absolutas y la necesidad de llegar a acuerdos por todos los ángulos del espectro político es obligatorio.
Santa Pola ha demostrado que no es una pequeña aldea gala resistente a las influencias del panorama nacional, pues los electores han dejado patente que las preferencias sociales pasan por una pluralidad de partidos, capaz de recoger todo tipo de sensiblidades.
Relación de fuerzas
Pero, y en esto siempre hay un pero, las caídas de las dos grandes fuerzas políticas han sido bastante más tamizadas que en los municipios colindantes. El Partido Popular, que perdió la mayoría que hasta ahora le permitía gobernar en solitario, ganó en todas las mesas del municipio, colocándose como primera fuerza y doblando en votos al siguiente competidor. En total, nueve concejales, que le ofrecen un potencial gobierno en minoría.
El Partido Socialista perdió un concejal (se queda con cuatro), hecho más fruto de las particularidades de la regla D’Hont que de una pequeña derrota, pues solamente le separan 314 votos de los resultados obtenidos en los pasados comicios.
Ciudadanos se llevaba a casa tres concejales, aunque a lo largo del recuento de la noche del domingo pivotó en algunos momentos hacia los cuatro. Compromís, sin embargo, consigue el mismo número de sillones en el Pleno pasándole el caso contrario: de tres a dos para, por tan solo tres votos, permitir la entrada de Paco Carbonell como edil santapolero.
Sí Se Puede Santa Pola rozó su segundo representante hasta el mismo miércoles, cuando la Junta Electoral realizó el conteo y las impugnaciones de los votos nulos. Esquerra Unida mantiene su cuota y aumenta en número de votantes, demostrando así que las turbulencias internas de los últimos meses quedan superadas.
Qué es lo que va a pasar
Queda, por tanto, hablar mucho, poner el programa sobre la mesa y llegar a acuerdos o pactar (que no es lo mismo). De momento, la ley dice que será en el Pleno Extraordinario de Investidura, a celebrar el día 13 de junio, sábado, cuando se sepa quién será el alcalde o la alcaldesa del municipio. En éste se constituirá una mesa de edad con los concejales de mayor y menor edad, más el secretario, en la que recibirán los votos secretos de todos los concejales. Si en esta votación sale elegido por mayoría absoluta alguno de ellos (es decir, once votos o más), habrá un cambio en la Alcaldía. Si, por otro lado, no se llega a un acuerdo, no habrá una nueva votación y se nombrará alcalde al candidato de la formación que tenga la lista más votada, en este caso, el Partido Popular. Pero, para saber de pactos y potenciales alianzas, pasar a la página 4.










