Durante cuatro días, los alumnos del colegio José Garnero en vez de libros han necesitado el pasaporte. Hoy concluyen sus jornadas lúdico culturales que este año han tenido como lema “La vuelta al mundo en cuatro días”. Padres y madres, profesores, monitores de comedor y alumnos han cooperado en la medida de sus posibilidades para decorar el centro y preparar distintos talleres. Así, el vestíbulo se ha convertido por unos días en una estación de tren, con su quiosco de prensa, sus maletas y su cartel indicando los lugares que se podían visitar: Marruecos, China, Italia, Tanzania, América, Egipto o Escandinavia. “Nuestro objetivo es que los alumnos conozcan otras culturas, ya que muchos de ellos tienen una visión muy limitada del mundo y ésta es una forma de romper esquemas”, indica el director del colegioo, Lorenzo Mohedano.
Así, por ejemplo, un aula se convirtió en un auténtico puerto de vikingos, con barco incluido. En el taller dedicado a las maravillas del mundo los alumnos realizaron puzzles gigantes que luego utilizarían en una especie de gimkana. En Italia, los escolares realizaron distintos mosaicos con variedades de pasta. En un aula decorada con una auténtica jaima, alfombras y arcos de herradura, dedicada a Marruecos, los alumnos se hacían tatuajes de hena o pintaban mosaícos. Espectacular era la decoración del aula dedicada a Tanzania, con lianas y una auténtica choza. En su viaje a Egipto, los alumnos encontraban una auténtica momia, incluidas sus vísceras y podían elaborar pergaminos…










