ENTREVISTA: ANTONIO BAILE RODRÍGUEZ, AUTOR DE ‘SANTA POLA 1900-1949’
 

La villa, en miles y miles de momentos

 
Viernes 3 de mayo de 2019 0 comentarios
 

Antonio Baile Rodríguez, todo un referente de la vida social, cultural y gastronómica del municipio de Santa Pola, presentará hoy, a las 20.00 horas, en el Baluarte del Duque, su retrospectiva de la villa marinera, que lleva por título ‘Santa Pola, 1900-1949’. Baile, enfermero de profesión (jubilado), también es licenciado en Antropología. Su gran capacidad de trabajo le ha permitido, además de estudiar y ejercer su profesión, ser un puntal de la gastronomía santapolera, durante 18 años, como gerente del Batiste.

Confiesa que no es un gran aficionado al deporte, pero sí al estudio, la lectura y los viajes. “Como mi profesión, la de enfermero y la de restaurador, me ha llevado a estar siempre con la gente, por lo que me encanta viajar o salir solo con mi mujer. Nos encanta la soledad, pero quizás como contrapunto de la ajetreada vida laboral”. Gran devorador de prensa, tanto la afín ideológicamente hablando, como la contraria, declara que hay que estar perennemente informado “para saber cómo piensa el enemigo”.

El Diario Información, desde 1998 a 2008 cuenta con más de 200 artículos de opinión de Baile en sus páginas, del mismo modo que algunos en el Periódico Santa Pola.

Su primer libro lo edita en el 94-95, centrado en la historia de la villa marinera, “pero contado a través de acuarelas, de dibujos”. El segundo libro, con Patricio Falcó, también tiene un componente histórico, “con quince capítulos, quince fotografías, con pies históricos, cronológicos o poéticos, según lo que despertara cada una de ellas. Muy importante este libro”. Fue el propio Patricio quien me propuso una trilogía.

En este último trabajo, llevado a cabo gracias a la colaboración de empresas, particulares, grupos culturales, “que han ido comprando el libro por adelantado hasta que, toda vez que tuve 700 ejemplares, me decidí a imprimirlo. Es una cantidad importante de dinero, 12.000 euros, lo que lleva sólo en costes de imprenta”.

6.000 noticias
Fruto de una exhaustiva búsqueda de información, el libro que hoy se presenta posee hasta 6.000 noticias reflejadas en las 212 páginas que posee. Más de 2.500 referencias en el índice onomástico y toponímico, más de 3.000 periódicos leídos, de 1900 a 1949, mas de 450 imágenes y más de 350 notas al pie. “Cuando estás escribiendo durante 15-16, no acabas dándote cuenta de la cantidad de noticias que se pueden agrupar”, declara.

Siete especialistas de la universidad han querido formar parte de este trabajo, “lo que era el prólogo de una persona se ha convertido en una introducción de seis personas y un prólogo. Siete personas contextualizarán el trabajo y cada una de ellas se localizan en su tema”. Al margen del prólogo de Pascual Ruso, los técnicos, como Alfredo García, por ejemplo, escribe un artículo sobre el puerto en esa época; Juan Antonio Marco, catedrático de Medio Ambiente de la UA, destaca el paisaje de Santa Pola en la primera parte del siglo XX; Andrés Martínez Medina, arquitecto y profesor universitario, habla de la evolución urbana del pueblo;… un auténtico lujo que se despliega “desde el eclipse de sol de 1900 hasta la consecución del núcleo municipal, en 1949”.

Hablan también los expertos sobre la vida en el pueblo, sobre la figura de la mujer, por ejemplo, "de una matrona, que opta a plaza municipal, pero su marido tiene que firmar para poder autorizarlo. A pesar de que ella era la profesional, es el marido quien tiene que acudir obligatoriamente a la toma de posesión”. María Sempere Montiel, cronista municipal, se centra en el matriarcado durante esta época.

Marcado por décadas
Toda vez realizada la introducción, comienza el libro propiamente dicho, organizado cronológicamente por décadas, “con un escrito que revela qué está pasando sociopolíticamente en España, su demografía, climatología…”, tanto a nivel nacional como provincial y local. “Reflejo la cantidad de hombres y mujeres, cuántos saben leer y escribir (gracias a archivos del INE), casados, viudos, solteros. Cuántos eran los comercios, quiénes eran los propietarios y cómo era el pueblo”.

Una de las curiosidades que se ven reflejadas en sus páginas, concretamente en la primera época, es que “la Armada acudía dos veces al año a la bahía a hacer maniobras”. Cada una de las partes, de las décadas, viene destacada, marcada, por un evento o asunto, “y se inicia con una frase y una fotografía que tiene mucho que ver, por los que doy las gracias a Santiago Gato, que ha hecho cinco fotos que no están puestas porque sí, sino porque son fiel reflejo de la década”.

En la primera década aparece el sol, la tranquilidad, “todo es apacible, el sol, los baños… el vapor Cabo, que atravesaba todo el Mediterráneo. O el vapor Vicente Salinas, de un señor que llegó a ser alcalde y que, junto a una empresa alemana, compraron un barco impresionante para trasladar mercancías y personas desde Orán hasta Marsella”. La parte dramática del mar la protagoniza el naufragio del Sirio y la llegada de hasta 200 cuerpos a Santa Pola, “Elisa Lázaro, una cantante de ópera que residía en la localidad, se encargó de hacer un mausoleo en el cementerio para poder enterrar a estas personas. Hasta el gobierno italiano le entregó una condecoración por ello”.

Nos enseña el trabajo de Antonio Baile la evolución de lugares tan característicos de la villa marinera como el Miramar, “que se inició con la Fonda Victoria de Paquito Dols, pasando a ser Fonda Victoria-Miramar a Miramar”.

Con el transcurrir de las décadas se puede observar la evolución de las salinas de múrtula, que llegaron a alcanzar la calle Isabel la Católica y las faldas del cementerio, “las calles de lo que es hoy Gran Playa eran balsas”.

Reflejo tenebroso
La segunda década es tenebrosa, ya que viene marcada por la I Guerra Mundial. Como España se mantiene neutral, comercia con los países beligerantes. Es un boom económico, “pero aquí ocurre una cosa. La foto que abre es de una mar gruesa, espesa, que da miedo. Aparecen muchos naufragios, porque hay un submarino alemán que ronda por la zona y torpedea barcos que no sean sus aliados: franceses, ingleses… barcos que no son de guerra, de pasajeros, mercancías. Los barcos bordean la cosa para evitarlo y, al pasar entre Tabarca y Santa Pola, encallan. Relato entre 18 y 19 naufragios, debido a que van huyendo del submarino”.

En la prensa de la época hay un escrito que denuncia que, “desde Cartagena, se suministraba el combustible para el submarino, el cual supuestamente se cargaba en Santa Pola. Yo no lo he podido averiguar, pero el alcalde de aquel entonces manda una queja al periódico, negando el suministro”.

Es la década del homenaje a Dean Llopez, un santapolero que llegó a lo más alto de la curia; del espionaje, “pues está documentado que hay varios alemanes que hacen visitas campestres a Santa Pola. Desaparecen y, con posterioridad, se comprueba que han comprado un llaüt y se van. Después se dijeron muchas cosas, que eran espías que avisaban al submarino, a que querían incorporarse a la guerra y entraron a la retaguardia desde Italia. En principio, yo suscribo la opción de los espías, porque se encontró el aparato radio-telegráfico de uno de ellos”.

Los problemas y cuestiones del término también ocupan su espacio en la prensa, con Elche diciendo que no. Margarita Bonmatí y el poeta Pedro Salinas coinciden veraneando en el pueblo. “Como dato importante, se funda en febrero de 1919 el Posito Pesquero”.

Puerta a la esperanza
Tercera parte que se abre con una imagen de paz, de calma, “descubren la cainita en Alemania, unas sales que tienen potasio y que sirven para potenciar el cultivo. Bras del Port, de la sal, saca una que se llama cainita. Después se demostró que fue un bluf, que salinizaba las tierras, pero en aquella época hasta se hace publicidad, pese a los comentarios de agrónomos. Es la época, del 20 al 29 del sindicato marino-obrero, el Posito hace muchos avances, compra llaüts para que la gente pueda salir a pescar; hay un banco de crédito local, que permite aumentar el comercio pesquero”.

En España surge el deporte de la bicicleta, y un santapolero inventa una que se llamaba “Bicicletas La Flecha”, que fueron muy importantes, “al final, tienen tanta demanda que se terminan trasladando a Alicante”. Aparece también el gobernador Bermúdez de Castro, que ayuda muchísimo para tener término municipal. Primo de Rivera se lo hace pasar muy mal, por culpa de la intelectualidad ilimitada, “es una barbaridad que, a día de hoy, los Ibarra tengan su espacio en Santa Pola y no este señor que nos defendió hasta la muerte. Es una barbaridad histórica que pasa en los pueblos, el que lo defiende pasa al olvido”.

Asociaciones, sindicatos pesqueros y “homenajes a la vejez del marinero, en los meses de octubre”. Se derriba el Canterer, la antigua torre del castillo y se construye la torre del reloj, “y hemos conseguido el contrato de la compra del reloj, en noviembre del 25, a una casa de Tarragona. En el yugo de la torre, en su soporte de madera, viene marcada su inauguración, el 25 de febrero de 1926”.

Una cosa importante es que hay un diputado torrevejense, cuyo nombre es Chapaprieta, que quiere hacer (1924-26) el puerto de Torrevieja. Santa Pola siempre ha querido tener puerto y, al no encontrar piedra en las cercanías de la ciudad salinera, “se viene a coger la piedra aquí. Nos piden permiso y se inicia la cantera, que bajaba hasta el restaurante Varadero. Un tren llega hasta el actual Vatasa. La primera piedra en Torrevieja se hizo en el 29, pero fueron unos duros años de trabajo previo, que arrancarían en el 26. Mi teoría es que, gracias a que se empieza a usar la piedra santapolero, y gracias a una queja o reclamación, en el 31 aparece un proyecto para hacer el puerto de Santa Pola”.

Una piedra que salta
El mar quiere estar encrespado, quiere subir, marcado por un color morado, “porque hay muchas revueltas sociales, políticas, laborales, se pisará un camino muy duro, muy duro, con fuertes tropezones. Una piedra que salta, se dispara… la Guerra Civil”. La foto del 1930-39 tiene mucho que ver. Década de la República y de la Guerra. Del Pot y la Llombrisa. El partido conservador, los Salinas, el liberal, los Bonmatí… más o menos.

Cuando llega la República, los liberales son los republicanos de izquierda y, los conservadores, los de derechas. “A los seguidores del farmacéutico, que le llamaban ‘el llombrisa” - lombríz- y, como es algo que se resbala, también le decían ‘el esbarrós’, sus fieles llevan el sobrenombre de ‘esbarrossos’; a los Bonmatí, conocido su patriarca como ‘el Pot’, a sus seguidores les decían los ‘poteros’”.

Las primeras elecciones municipales terminan con un buen cirio, teniendo que destituir al alcalde nombrado por el gobernador tras la presión popular.

Esta década, la cuarta, es la de la glorieta de triángulos, “creada en 1932, y cuyo plano aparece reflejado, que es la que hemos conocido todos hasta llegar a la que tenemos hoy en día”.

Al fútbol se jugaba en la playa de L’Antina, en el campo de la Velera, desde principios de siglo, cuando llegan los ingleses a ver el eclipse de sol. El campo se situaba en lo que hoy es la zona de Los Curros y el Palomar, “en estos años se traslada a la altura de donde hoy está el Mercadona, la zona de La Paradeta, por la parada que había allí. Inaugurado en el 32, el ABC recoge ese momento (25 de febrero)”.

Larroux, presidente del Gobierno, visita el pueblo en 1935 y come en el Miramar. “También el Mercado de Abastos, que estaba justo enfrente del Castillo, se traslada en 1935-36. El Ayuntamiento decide que, como las obras de la iglesia llevan desde el siglo XIX, deciden colocarlo ahí. Hecho que se consumaba en 1939”. Y, como viene siendo habitual en este país, “recogemos la petición de cobro de la empresa encargada de hacer las puertas de hierro del mercado, en 1937, que no se le habían pagado”.

Hitos educativos y sociales
Del 40 al 49 del siglo pasado se resumen en un deseo de paz, el mar a veces rompe, hay nubarrones. “Hambre, falta de libertad, persecuciones… un mar con miedo. Expedientes de depuración a todos los funcionarios y, el que no lo pasaba, no podía volver”. En el año 1943, la Virgen obra en milagro en la niña de Finita Bonmatí.

La hija de Franco, una niña de 12-14 años, quiere ver a la Virgen de Loreto, tras conocer de su milagro. “Posiblemente, la falta de energía hace que corten mucha leña de la sierra, en marzo de 1942, el general Aranda visitó la ciudad y se repobló con pinos. También se construyen las casas baratas de los pescadores, en régimen de cooperativa, teniendo todos los barcos que pagar una parte para ellas. Cada barco escrituraba y eran de alquiler en origen”.

El colegio de José Tovar, “que debía ser una eminencia de profesor, pues entre sus alumnos hay diez o doce universitarios. En aquella época tan difícil consigue que alumnos suyos logren este hecho complicadísimo. En un solo curso mete a cuatro maestros, dos abogados, tres matronas… una eminencia de hombre y un personaje muy importante para la cultura y la educación del pueblo”.

Pero no todo es positivo, precisamente, en el ámbito cultural y lingüístico. “Hay un documento importantísimo que demuestra la persecución, en el año 1944, donde se pide a un Ayuntamiento (Sant Feliz de Gissols) la partida de defunción de un santapolero. Pues como la partida está en catalán, idioma prohibido, no les pueden mandar la partida, a lo que piden un dinero para traducirla y poder enviarla”.

Lo que peor se hizo, para Antonio Bonmatí, fue la venta de los archivos municipales. Entre los méritos del secretario municipal, aliado con el médico del pueblo, es conseguir un certificado que indique que los archivos se encuentran en malas condiciones higiénico-sanitarias. Se terminan vendiendo “y recuerdo que las personas nos decían a Patricio y a mí, en el año 1994, cómo los papeles eran tirados por las ventanas del patio de armas, vendiéndolos a peso a un trapero”.

Un hijo
Antonio Baile siente este trabajo de décadas casi como un hijo propio. “Hasta el día de su presentación, lo que contienen estas páginas es mío, cosa que dejará de serlo cuando lo haga. Hoy, cuento cosas que vienen reflejadas aquí, que no sabe nadie, o muy poca gente. A partir del día que lo haga, lo sabrá todo el mundo. En parte me alegra, en parte me entristece, porque se van 18 años de trabajo”.

Sí que es importante para el autor, “para que otros estudiosos del pueblo empiecen a analizarlo, sacar datos y que sea germen de muchos libros. Estoy seguro de que, con la cantidad de datos que se ponen, pueden venir desde climatólogos hasta expertos en la administración. Hemos tenido fases difíciles, en las que el bipartidismo gobierna, y del alguacil al sereno, pasando por el peón de obras, todos dimiten, y pasan otros. En otros años sólo votaban los máximos contribuyentes, destitución de alcaldes que fueron elegidos sin que éstos estuvieran empadronados, guerras de concejales por denuncias y prevaricación, alcaldes condenados por la diputación a penas de cárcel… tonterías que son las mismas que pasan ahora, como presentar las pruebas fuera de plazo y, aún así, se les condena. Hemos vivido épocas que se parecen a la actual. Quejas de vecinos en la primera época por la construcción de un astillero donde hoy está el acuario, como se frena, el gobernador destituye a la Corporación, pone una nueva y se construye…”.

Un resumen extensísimo, un anecdotario único, una lengua preciosista y adecuada a cada uno de sus tiempos que proporciona horas y horas de lectura.

 

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