Con vocación de quedarse. Así parecía que algunos planificaron el lunes de esta semana. Una lástima que, a lo largo de la jornada, el tiempo no acompañara como es debido para comerse la Mona (o lo que se tercie) tanto en el monte como en los arenales santapoleros. Multitud de visitantes, sobre todo ilicitanos, desempolvaron la tienda de campaña y, sin servir de precedente, hicieron de las playas su salón.









