MEDIO AMBIENTE
 

La Reserva de Tabarca acoge el primer estudio mundial del ecosistema de la Nacra

 
Viernes 4 de diciembre de 2009 0 comentarios
 

El Club Náutico de Santa Pola acogió el pasado viernes la presentacióndel proyecto “Estudio y Conservación de la Nacra (Pinna nobilis) como especie bioindicadora en áreas marinas protegidas. Al acto asistieron, además del biólogo coordinador del trabajo, Santiago Jiménez; el director del Instituto de Ecología Litoral, Gabriel Soler; el gerente del Club Náutico, Manuel Pérez; el coordinador de la Reserva Marina de Tabarca, Felio Lozano; el gerente de Medio Ambiente de la Diputación de Alicante, Alejandro de la Vega y Santiago Molina un representante de la Obra Social de Caja Madrid, entidad patrocinadora del proyecto.
Se trata de un estudio pionero a nivel mundial que está realizando el Instituto de Ecología Litoral en la Reserva Marina de Tabarca.
Lo novedoso del proyecto, según explica su coordinador, Santiago Jiménez es que por primera vez, además de estudiar a las nacras en sí, se está analizando todo su entorno. Así, se han diseñado unos sensores específicos que colocados en seis de estos bivalvos van a contar hasta las veces que se abren y se cierran. Además, se analizarán las corrientes marinas y también las condiciones climáticas ya que se ha instalado una estación metereológica en la isla de Tabarca. Se analizará de este modo la Nacra y su ecosistema.
En la primera fase del proyecto, que incluía la instalación y puesta en marcha de estos equipos se invirtieron 40.000 euros y la segunda fase, iniciada hace una semana, tiene un presupuesto de 32.000 euros. El Club Náutico colabora cediendo un amarre.
En las últimas tres semanas se han inspeccionado alrededor de 3.000 metros cuadrados por un sistema de muestreo en círculos en los fondos de Tabarca y se han hallado más de cien nacras. Se han encontrado ejemplares de hasta 70 y 80 centímetros. Por el momento se ha comprobado que, a mayor profundidad, los ejemplares son mayores por lo que se espera, más adelante, poder alcanzar profundidades mayores, según explica el coordinador del proyecto, Santiago Jiménez.

Novedades
Otra de las novedades del proyecto es que se han incorporado alrededor de 40 buzos voluntarios a los que se ha formado específicamente para realizar estas mediciones. El mismo viernes un grupo de estos buzos tras la presentación del Proyecto Nacra, partía hacia aguas de Tabarca para realizar una de estas inmersiones. Los buzos voluntarios se van turnando y permanecen sumergidos por espacio de aproximadamente 45 minutos. Diariamente se realizan unas dos inmersiones.
Ahora se suspenderán las inmersiones de los voluntarios, que se retomarán en abril, cuando las condiciones climáticas lo permitan. Sólo seguirá realizando mediciones en invierno el responsable del proyecto, el biólogo Santiago Jiménez.
Está previsto que las conclusiones se presenten a partir de septiembre u octubre del próximo año 2010. Por el momento, parece confirmarse, según apunta Jiménez, que la presencia de nacras indica que el ecosistema en que crece goza de buena salud, de ahí que sea una especie bioindicadora. De ahía la importancia de conservar la pradera de Posidonia de la Reserva Marina de Tabarca, a la que la nacra está muy ligada. De hecho, un tercio de su concha está generalmente enterrada entre los rizomas de Posidonia.

Una especie protegida que está prohibido recolectar y no es apta para el consumo

La nacra es el molusco bivalvo más grande del Mediterráneo y uno de los mayores del mundo y podría asemejarse a un mejillón gigante. Puede llegar a vivir entre 30 y 40 años y llegar a medir un metro de alto y 30 centímetros de ancho. Se encuentra a una profundidad de entre 2 y 60 metros, generalmente en praderas de Posidonia oceánica. Un mismo ejemplar puede cambiar de sexo varias veces a lo largo de su vida. Es capaz de reparar, con bastante rapidez, los daños sufridos en su concha, si éstos no son muy graves. Es una especie protegida y no está permitida su recolección y a pesar de su aspecto, no es una especie apreciada para el consumo humano. Para conservarla es importante cuidar su hábitat, fundamentalmente las praderas de Posidonia.
La contaminación afecta principalmente a sus huevos y el anclaje de embarcaciones puede afectar a su concha, por lo que se recomienda utilizar trenes de fondeo o zonas habilitadas para tal fin.


 

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