GUARDIA CIVIL
 

La Guardia Civil interviene más de 20 kilos de pescado sin etiquetado en dos restaurantes de Santa Pola

 
Lunes 9 de diciembre de 2019 0 comentarios
 

Dentro de la campaña de control y verificación de productos alimentarios, realizada por las diferentes Unidades del SEPRONA de la Guardia Civil de Alicante han realizado varias inspecciones en mercados, lonjas y restaurantes, para verificar que los productos que en ellos se venden, cumplen con la normativa legal para garantizar la seguridad alimentaria del consumidor.

Las primeras inspecciones se realizaron en dos restaurantes de Santa Pola, en los que se intervinieron 4’7 kilos de gallinas (cabracho), 4 kilos de boquerón, una pieza de mero de 2’3 kilos, otra de dentón de 5 kilos y otra de lechola de 5’4 kilos.

Estos pescados carecían de cualquier tipo de etiquetado sobre la fecha de captura y caducidad, así como facturas o albaranes justificativos de su origen.

Por otro lado, en la Lonja de Altea, se intervinieron 400 kilos de merluza, pulpo y rape inmaduros, es decir, que carecían de las tallas o pesos mínimos reglamentarios, que prohíben su captura. A sabiendas de su prohibición, las ocultaban en distintos puntos del puerto e interior de los vehículos para comercializarlas, sin haber pasado previamente por la primera venta en la lonja.

En Villajoyosa, los agentes sorprendieron a dos personas, extrayendo del agua del mismo puerto, un ejemplar de atún rojo de 50 kilos de peso fondeado, dispuesto a ser introducido en una furgoneta. Este ejemplar había sido capturado ilícitamente y comercializado de forma clandestina.
A pesar de ser una especie protegida, y de que su captura está prohibida por convenio internacional, el atún rojo es un pescado muy codiciado, circunstancia que aprovechan los pescadores furtivos, ya que su precio puede pasar de los 6-8 euros el kilo, al triple en su venta a restaurantes.

Finalmente, en un mercado al por mayor y otro al por menor Alicante, se intervinieron 17.640 dátiles naturales, que estaban a una temperatura incorrecta de conservación en la cámara frigorífica; 33 kilos de pescadilla inmadura y 50 kilos de marisco congelado que carecía de trazabilidad y e irregularidades en la cadena de frío.

Este tipo de campaña de control y verificación de productos alimentarios tiene como finalidad disuadir a los comercializadores de poner en el mercado productos sin la trazabilidad correspondiente, o sin el correspondiente etiquetado que informe al consumidor final del producto que está comprando, y así evitar posibles fraudes alimentarios.

 

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