La disminución de la tasa de natalidad es un hecho. La media de edad en que las mujeres están concibiendo ha subido a los 32-33 años y medio, poco tiempo antes de ser considerados embarazos de riesgo. La necesidad de formarse y la presión social a la hora de encontrar y asentarse en un puesto de trabajo llevan a la mujer al retraso de una de las decisiones más importantes de la vida. Ese retraso es, en gran medida, “responsable del mayor escollo a la hora de pensar en la concepción”, afirma el doctor José María Rodríguez Ingelmo. Jefe de Servicio de Ginecología del Hospital General Universitario de Elche. “A esto hay que sumarle que ha descendido la calidad del esperma del varón. Ya no estamos hablando de hace veinte años, donde los problemas se planteaban a partes iguales, proporcionalmente hablando. Cada vez en más parejas el hombre es el que presenta un cuadro reproductivo más complicado”.
No hay fertilidad del 100%
Preguntado por cuáles son los pasos a seguir ante varios intentos fallidos, recuerda Rodríguez que “la fertilidad normal no es del cien por cien. Es decir, a lo largo de un ciclo sólo se plantean unas posibilidades de entre el 30 y el 40 por ciento para todas aquellas parejas sin problemas. Por lo que no es seguro la concepción por ciclos. Hay que insistir”. Para todas aquellas parejas que su insistencia no haya sido premiada, aconseja acudir al médico de cabecera, quien derivará al Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Elche, donde se les realizarán las diversas pruebas“o bien acudiendo a los centros de Planificación Familiar, donde ya se realizan algunas de las pruebas y se derivan al Hospital”. En Elche se ofrece a las parejas, “bajo la cobertura de la Seguridad Social”, el tratamiento de inseminación artifical “que tiene un porcentaje de éxito del 15 por ciento”. Si esto no funciona, son derivadas a Valencia, centro de cabecera, donde “pueden someterse a la fecundación in vitro, que ofrece entre un 30 y un 35% de posibilidades, cercano pues al porcentaje normal”.
Todos estos tratamientos son financiados por el servicio de salud pública en su totalidad, “lo que no está financiado son los gastos que originan. Los desplazamientos y, sobre todo, las noches fuera de casa, sobre todo si las parejas de esta zona han de irse a Valencia”. Además, recuerda que el servicio de apoyo psicológico está presente, “pero dependiente de Psicología o Psiquiatría del Hospital. En este tema, en el de los grupos de apoyo y todo lo que conllevan, hay que decir que estamos un poco por detrás de la iniciativa privada. Son tiempos difíciles y, si bien estas terapias ayudan a relajar a la pareja que pasa por un grave trecho, no son condicionantes directos o fundamentales en la efectividad del tratamiento”.









