Un año más, y van doce repartidos desde la primera vez (que fue en 1990), Jerónimo Buades vuelve a ser el Embajador del bando Moro. Afirma tener el papel aprendido, “pero por los dos lados”, porque seis ha ido de embajador moro y, otros seis, de cristiano. “Antes”, señala, “la Embajada iba rotando, hasta que un año se tuvo que hacer en playback, porque no hubo manera de que uno de los responsables se aprendiera el papel. En ese momento decidimos que alguien tenía que responsabilizarse. En los 90, cuando los cristianos no tenían gente que se atreviese a ponerse de embajador, pues me tuve que poner yo”.
En el bando moro, concretamente en Llaganyosos, lleva saliendo desde 1977, con lo que tiene una perspectiva bastante amplia de la Fiesta santapolera. “La Fiesta ha cambiado, pero no ha llegado a términos como Ibi. Por un lado por el tema económico y, por otro, siempre ha estado el desfile del Día 6. De alguna manera, siempre nos hemos interferido, aunque las relaciones con la Unió de Festers son fantásticas. Pero, claro, hay gente que sólo puede permitirse, bien por tiempo, bien por economía, salir en uno o en otro”.
La bandas, azotadas
En cuanto al tema de las bandas, asegura que está muy azotado por la crisis, “los días 1 y 2, la Asociación ha intentado distribuir la música con la intención de que el día 3 no perdiese un ápice de fuerza. Este año, por ejemplo en Llaganyosos, se saca una banda menos por motivos de remodelación de las filás, femeninas en concreto, que son las que salen formando el boato de los Grans Llanganyosos”.
Pero estos ballets no están cogiendo marchas moras o cristianas, “en Alcoi, por ejemplo sí que adoptan fanfarrias para los distintos boatos. Pero, para eso, hay que invertir muchos euros”. Lo que sí quería resaltar es que el ballet del día 1 y 2 va con banda.
Más al bando Moro
Otra de las grandes cuestiones es el por qué hay mucha más gente que se apunta al bando moro que al cristiano. Señala Buades que las dos primeras comparsas que arrancaron fueron moras: Beduinos y Llanganyosos. “Hasta 1981 no aparece la comparsa cristiana de Jaume I. Por otro lado, las comparsas moras tenían barraca y los cristianos tenían las suyas en la calle Alicante, donde tenían la sede. Posteriormente, pasaron a la calle Cervantes... La gente llama a la gente y, si se está lejos del centro, ya se sabe”.
Sin embargo, conocedores de esta realidad, lógico es preguntarse por qué la Asociación no equilibra los bandos, como bien puede pasar en Ibi, a lo que contesta que “se ha intentado, pero lo que no puede hacer la Asociación es prohibir. Además, hay un gran factor generacional en todo esto. En Llaganyosos tenemos actualmente 70 niños, unos críos que han vivido las Fiestas con nosotros desde que nacieron. Por otro lado, los niños traen a amigos y, con éstos, a sus padres”.
Recuerda que “hace años, se planteó a la Comparsa Pescadores que se integrara en Moros y Cristanos. De haberlo hecho, quizás hubiera sido la semilla de la creación de más comparsas cristianas, pero en aquella época rechazaron la invitación, y no ha sido posible”. Matiza que “cuando nació Pescadores aquello era el sumun de la fiesta. Cuando nos separamos los Moros y Cristianos, sin embargo, éramos como la nota disonante“.
Futuro garantizado
En general, considera que está garantizado el futuro, pero la crisis se está notando, “aquí y en todas las poblaciones. Ha bajado la participación en todos lados. Llaganyosos, por ejemplo, es el año que más lo ha notado”. Añade, además que, “es caro, no sólo en cuotas, también en alquiler de trajes, que nosotros hemos de alquilar todos los años”.
Por otro lado, destaca que la pólvora “se está poniendo imposible. Entre pólvora y pistones creo que son treinta euros el kilo. Si se necesita una media de entre tres y cuatro kilos, por persona, disparando los días uno y dos mañana y tarde… más el alquiler del trabuco. Se van más de cien euros”.









