La ONG Icnelia ultima los trabajos de construcción de dos nuevas escuelas en Nicaragua, país centroamericano donde la organización santapolera centra sus tareas de cooperación internacional desde hace seis años. A través del programa “Padrino de mi colegio”, Icnelia ya cuenta con cuatro centros escolares de madera en pequeñas comunidades de la selva en el municipio de Bluefields, capital de la Región Autónoma del Atlántico Sur. Éstas dos serán las primeras construidas con cemento.
Icnelia firmó en diciembre un convenio con el Gobierno de Japón, a través de su Embajada en la República de Nicaragua, que permite la construcción en este año 2012 de dos escuelas rurales en sendas comunidades de la selva en el municipio de Bluefields. La Embajada del Japón aporta 98.805 dólares (unos 76.000 euros) de un presupuesto global que supera los 110.000 dólares (casi 85.000 euros).
Este proyecto de Icnelia permitirá a más de setenta niños y niñas cursar sus estudios de educación primaria en estos dos centros que se integrarán en la red del Ministerio de Educación de Nicaragua (MINED). Los líderes de las comunidades beneficiarias han manifestado su satisfacción ya que las escuelas suponen un logro muy importante para reforzar la cohesión de la comunidad.
A pesar del gran esfuerzo que supone para ellos apoyar con su trabajo la construcción, se trata de una verdadera apuesta de futuro para sus hijos en unas zonas con un elevado índice de pobreza, aisladas y carentes de los servicios básicos mínimos.
El proyecto consiste en la construcción de un aula de cemento de 48 m2 de superficie, con ventanas de aluminio y pasillo cubierto de 19 m2, con infraestructuras complementarias como un pozo con depósito para 1.100 litros de agua potable, letrinas con dos aseos y urinario con biodigestor de residuos, así como vallado perimetral. En ambos casos el terreno sobre el que se asientan los colegios ha sido donado por la comunidad, que también apoya en los trabajos de construcción.
La dirección de obra corre a cargo de la ingeniera Dora María Hernández, quien cuenta con amplia experiencia en la construcción de infraestructuras educativas y sanitarias en la zona, y además de la supervisión de los trabajos por parte de miembros de Icnelia se ha contratado a un auditor externo que vigila todo el proceso para demostrar la máxima transparencia en el manejo de los fondos.
Hay que tener en cuenta que las escuelas se ubican en zonas selváticas alejadas de la ciudad y de muy difícil acceso, por lo que el traslado de los materiales constituye un verdadero reto logístico, ya que son los padres de familia los encargados de transportar los materiales desde el río hasta su propia comunidad. En la comunidad de Caño Blanco, a la que se accede hacia el norte tras dos horas de navegación por el río y otras dos de caminata, los trabajos están muy adelantados y a principios de agosto podrían estar finalizados.
Situación distinta es la de la comunidad de San Rafael, al sur de Bluefields, que necesita de más de cuatro horas de navegación fluvial en canoa y otras casi cuatro desde el punto de desembarco cruzando la selva. Las condiciones meteorológicas en plena estación lluviosa y el mal estado de los senderos ha hecho muy difícil la labor de los colonos de cargar todos los materiales para la construcción en mulas y en sus propias espaldas hasta depositarlos en la comunidad.
Incluso para paliar en lo posible el transporte de materiales pesados, se ha hecho en las inmediaciones de las comunidades prospecciones de depósitos de arena y piedra (piedrín o gravilla) en los ríos, con el objetivo de fabricar in situ los bloques de cemento. La escuela de San Rafael ya se puede apreciar con sus paredes alzadas y los trabajos podrían alargarse hasta primeros de septiembre, si las condiciones climatológicas no se ponen en contra, ya que es época de tormentas tropicales que podrían dificultar todavía más la labor.









