No todos los niños tienen la suerte de poder ir a la escuela a aprender a leer, a escribir o a jugar. La educación es la diferencia abismal entre unos países y otros. Conscientes de este problema, y en pro de facilitar la educación a los niños de las Comunidades de los Ríos de Bluefields (Nicaragua), la asociación santapolera Icnelia no escatima esfuerzo y trabajo para dotar a la población de esta herramienta de desarrollo y progreso social. Poco a poco lo va consiguiendo gracias al proyecto “Padrino de mi colegio”, cuyo objetivo es financiar la construcción de seis escuelas rurales en dicha zona. Parte de este programa está cumplido porque en el mes de noviembre partieron rumbo hacia Nicaragua para inaugurar el tercer colegio que lleva por nombre Maestro Don Manuel Martínez Monera. Tal y como nos ha contado el presidente de la asociación, José Miguel Zaragoza, llegar hasta el lugar fue una odisea “tuvimos que navegar durante más de 7 horas. El estado en el que se encontraba el río dificultaba el viaje en canoa. Una vez desembarcados, nos esperaban dos horas más de ruta por la selva a bordo de mulas o caballos. Todo un día para llegar, pero por fin hemos visto cumplido uno de los sueños que nos habíamos propuesto”.
38 niños con edades comprendidas entre 4 y 12 años podrán disfrutar el próximo mes de febrero, que es cuando se inicia el curso escolar, de un nuevo colegio donde poder aprender y soñar con un futuro mejor “Además del aula multigrado hemos introducido como novedad dos nuevas zonas. La primera de ellas es un despacho y la otra es una pequeña biblioteca a la cual se le ha dotado de mobiliario y de material escolar. En definitiva más de 80 metros cuadrados de construcción dedicados a la educación. Además, todo ello se complementa con una letrina, un pozo de agua, y la instalación de un cerco alrededor de la escuela para que no entren animales”, apunta el coordinador de dicha ONG, José Juan López.
Según el presidente de Icnelia en las áreas pobres de Nicaragua la mayoría de los padres no valoran la educación ya que ellos mismos carecen de ella, de aquí el alto grado de analfabetismo “Muchos niños se encuentran fuera del sistema educativo debido a la pobreza en que viven sus familias. Los padres se preocupan más por sobrevivir día a día que por hacer una inversión en el futuro de sus hijos”.
Zaragoza subraya el gran esfuerzo que desde Icnelia se está realizando para estimular a los niños para que asistan a la escuela, que no abandonen su educación primaria así como los estudios superiores en ese intento de disminuir el grado de analfabetismo en general, aumentando el rendimiento de los niños ya escolarizados y disminuyendo el absentismo escolar. Al mismo tiempo, y según José Miguel Zaragoza, “Padrino de mi colegio” también contribuye a mejorar la motivación en el profesorado con la creación de mejores infraestructuras que hagan más fácil su trabajo.
La construcción de la escuela es una realidad gracias a la labor que realiza la CAM dentro de su obra social, y más concretamente gracias a la Asociación de Voluntarios de la CAM que han sido los que han sufragado este proyecto valorado en cerca de 10.000 euros.
Icnelia, ya tiene un nuevo propósito, la creación de la cuarta escuela “En este viaje visitamos junto con el delegado del Ministerio de Educación de la Comunidad distintas zonas con necesidades educativas. Ahora analizaremos todas y cada unas de ellas para ver cual es el mejor enclave del futuro centro”.









