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Humildes huellas en la mar

 
Viernes 30 de abril de 2010 0 comentarios
 

Desde muy jovencito, José Ramón García comenzó su andadura por la mar. Fue en 1967 cuando con tan sólo 14 años se embarcó en el Corazón de María. Durante más de dos meses estuvo navegando por la bahía santapolera. A continuación, se enroló en el Tomás Antón para realizar su primer viaje al banco subsahariano. Tras muchos años de experiencia en la mar, sufriendo los avatares diarios de su profesión -que ha ejercido con sabiduría, dedicación y orgullo los marineros y armadores de la localidad lo hicieron en 2003 su Patrón Mayor. Ahora, y después de 7 años, leva anclas y entona un adiós que seguramente será un hasta luego “Cuando fui elegido, lo hice en calidad de pescador y armador. Ahora, y tras vender, el pasado mes de febrero, mi barco he perdido la condición de armador, y por tanto, por imperativo legal es lógico y adecuado que deje dicho puesto. Ahora tendré más tiempo para mi familia sin olvidar al sector pesquero con todas sus dificultades y bondades”.
Ahora García deja el testigo al Vicepresidente de la Cofradía Ángel Luchoro Piedecausa “El cargo lo dejo en buenas manos. Es un hombre joven, amante de la profesión, pescador, con ilusiones y muchas ganas de trabajar en favor de los marineros. Sin duda, reúne todos los requisitos para hacer una buena gestión, siempre contando con la colaboración y apoyo de los doce hombres del Cabildo que cuentan con su mismo perfil y experiencia”. Si faenaba bien en la mar también lo hacía en los despachos. Se marcha con un largo etcétera de actuaciones realizadas en estos últimos 7 años en busca, siempre, de dignificar la profesión y defender los intereses del sector pesquero. “Es el único objetivo que he tenido y he intentado cumplirlo caminando en dos direcciones, la primera de ellas, abaratar los costes de explotación y la segunda mejorar los ingresos de los marineros”, ha apuntado.
Respecto al abaratamiento de los costes directos destaca la reducción en un 0,20 de las cuotas que pagan todos los barcos a la Cofradía por los servicios prestados, la dotación a cada embarcación de un carro de acero inoxidable consiguiendo un ahorro medio anual por barco de cerca de 3.000 euros. Del mismo modo, y a pesar de las subidas de los precios, se ha mantenido desde el 2003 el precio del hielo, al igual que el almacén de pertrechos para los barcos (pinturas, redes, lubricantes...) a precio de coste. Sin embargo ,el ahorro directo de mayor trascendencia, según el patrón, ha sido tener en propiedad una estación de servicio de gasoil “Desde su inauguración se ha conseguido un ahorro de 4,60 pesetas el litro para los barcos”. También ha mantenido, sin ningún coste, el suministro del agua y de la luz para uso particular y reparaciones de los barcos.
En cuanto a la mejora de los ingresos del sector, se han ejecutado políticas que se han traducido en la creación del restaurante y tienda de pescado en el antiguo local “Casino” “Se inauguró con la finalidad de que el sector pueda tener un comprador fiel y transparente que compre todo el pescado en la lonja y pague puntualmente a los barcos. De esta forma se nos abren puertas en comercios que sólo desean una factura. Destacar que en 2009 se ha vendido un total de 54.534 kilos de pescado, 14.811 más que en el ejercicio anterior”. Asimismo, en la medida de lo posible, ha impedido que baje el valor en subasta de las especies que se pueden congelar, se ha comprado un furgón frigorífico, y por último se ha creado un distintivo de calidad de los productos de la lonja bajo el nombre, Peix de Santa Pola, que según García, está obteniendo excelentes resultados dada la promoción y por tanto gran demanda de los mismos. Al mando de esta gran embarcación, que es la Cofradía de Pescadores, también ha logrado mejorar las condiciones de los trabajadores de la mar “En las paradas biológicas se otorga un anticipo de 600 euros por cada mes de parada a los marineros con el fin de no descapitalizarlos hasta que cobren el paro y se les ha dotado de chaquetón y gorra para hacer frente al frío invierno. En el interior de la lonja se ha creado una colla de jóvenes a media jornada para la recogida y depósito de las cajas de pescado a cada comprador, al comienzo de la subasta estos jóvenes colocan el pescado de los carros a la cinta ahorrando el trabajo al pescador. Asimismo, se ha invertido en la remodelación del interior de la lonja para un mayor control de entradas de personas y distribución de carros para el pescado. Ahora dice adiós pero lo hace con proyectos en marcha que pronto verán la luz. Entre ellos la subasta remota, un puesto de venta de Peix de Santa Pola en el nuevo mercado que sirva para garantizar que todo el pescado procede de la lonja, la creación de un punto de venta para quisquilla congelada, así como un tinglado para la reparación de redes.
Haciendo gala de su carácter campechano y humilde García se despide ““Ha llegado el momento de mi jubilación. En estos años ha habido y seguirán habiendo muchas dificultades a todos los niveles mayoritariamente por poder cumplir los compromisos y reglamentos europeos de muy difícil solución para determinadas pesquerías. Desde mi humilde cargo he trabajado con el fin de paliar, en la medida de lo posible los problemas socioeconómicos ante tantas dificultades en la amplitud del sector. Estoy seguro de haber cometido alguna equivocación por ello presento mis disculpas a quien haya podido sentirse perjudicado”.

 

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