Hay un auténtico Vía Crucis que está viviendo la sociedad española y ese no es, precisamente, el que trascurre por las calles de Santa Pola. El sufrimiento del paro, la injusticia, la pérdida, el abandono y la ruptura social que ha provocado esta crisis económica e institucional es lo que más importa a José Navarro, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción. “La Semana Santa”, indica, “es un tiempo en el que hay que hacer introspección, en el que hay que mirar, que estudiar la vida de Jesús. Comprender su sufrimiento y su pasión, todas ellas provocadas por una lucha contra un sistema injusto y corrupto. En pocas palabras, estudiamos cuánto sufrió el Señor. Pero, hoy en día, las tornas han cambiado y es Dios el que padece por el sufrimiento de los suyos”.
Este hombre sencillo, oriundo de la Vega Baja, que aboga por una vuelta a la Iglesia social y comprometida de los años 70, impulsa a sus feligreses a profundizar en el conocimiento de Cristo como primer puntal de estas fiestas. “La liturgia del Viernes y Sábado Santo, el Lavatorio o la Vigilia Pascual son sólo algunos de los puntos importantes. Obviamente, no hay que olvidar la importancia cultural y tradicional de las procesiones y el resto de las manifestaciones populares”.
Ayuda al prójimo
Sin embargo, son “los más necesitados los que tendrían que estar en la mente de todos en esta época. Ésa es la auténtica fuerza de la Pasión y la Semana Santa. La reflexión y la ayuda al prójimo”. Quiere destacar, especialmente, la implicación de todas las Cofradías de la villa marinera en la realización de actividades volcadas en la donación a Cáritas, principal motor de la distribución de la ayuda social de la Iglesia.
Es mirando a los más pobres cuando recuerda la importancia de las primeras palabras del Papa Francisco: “Una Iglesia pobre, por y para los pobres”. “No hay que centrarse en la ornamentación, la opulencia y el boato en las celebraciones. Eso es una de las cosas que más me gusta de la Semana Santa santapolera, que hay muchísima devoción y fervor popular, pero rodeado siempre de sencillez y humildad”.
Renovación
Siguiendo con esa línea de pensamiento, asegura que ha llegado el tiempo de “purificar muchas cosas dentro de la Iglesia. Hay que realizar un ejercicio profundo de autocrítica y limpiar los aspectos que se desdicen de la misión principal, que es el punto de vista social y el evangelizador. Además, y cito a San Ideneo, la Gloria de Dios es que el hombre viva, y viva feliz”. De la cita se desprende para el párroco la enseñanza de que el contacto con el público y la tan necesitada caridad han de “pesar mucho más que los oropeles. Y alguien tiene que darse cuenta de esto muy pronto”.
Una Iglesia que engloba
Preguntado sobre cómo ve el futuro de la institución a la que representa, asegura que contempla con esperanza una Iglesia “más evangélica, que se aleja del sector más conservador y que se convierte en referente de la caridad, de la ayuda al prójimo y de la fe. Veo una Iglesia capaz de englobar a muchos credos y puntos de vista”. De hecho, la parroquia santapolera ha ayudado a familias que no profesaban la fe cristiana cuando se han dado cuenta que estaban en una situación de necesidad y procuraban ayuda urgente. Finalmente, añade que “incluso vislumbro un futuro en el que el celibato sea opcional… algo que terminará con muchas de las actuales situaciones aunque, y esto hay que reconocerlo, esto llegará mucho antes que ver a una mujer ordenada sacerdote”.









