Santa Pola siempre ha tenido al mar de cara. Tal y como ha recordado la presentadora del homenaje de este año a las gentes del mar, organizado por la Unió de Festers, incluso hoy día muchos jóvenes vuelven a pensar en los oficios del mar como forma de sustento.
A la temprana edad de diez años Vicente Sempere Orts, tuvo que iniciarse en aprender el oficio de hilador. Posteriormente, con espíritu de superación consiguió ser mecánico naval, desempeñando su labor además de en pesquerías más cercanas como la de la bahía, en otras alejadas como las de Marruecos o incluso Guinea.Implicado socialmente, inició el sindicato de pescadores en Santa Pola, que posteriormente derivó en Comisiones Obreras Asimismo, participó en política en las primeras elecciones democráticas y fue cofundador de la primera asociación de vecinos en Santa Pola.
Concepción Sempere Pérez ejerció como redera entre los 15 y los 22 años .Después de casada su marido Antonio era arriero y Conchita vendía el pescado en la plaza de Abastos y, posteriormente, en Playa Lisa, en la casa de Pepito el Fregallat. Pasados unos años pasó al sector de la hostelería, ayudando a su hija Carmen en un quiosco en Playa Lisa y, posteriormente, en la playa del Varadero. Sus nietos Antonio Martín, Ainhoa y Carmen le entregaron una foto de su familia y Antonio le cantó un fandango.
El primer pesquero en el que se embarcó Vicente López Sempere fue el “Movila”. Se fue a los calamares con su padre. Con el tiempo se sacó el título de mecánico naval y ha ejercido esta profesión hasta su jubilación. En sus años en la mar ha faenado en casi cien embarcaciones. Llegó a estar retenido al cogerles las patrulleras marítimas durante varios días tanto en Argelia como en Marruecos. Entre sus anécdotas marineras, destaca la de haber rescatado a una embarcación y sus nueve tripulantes en Nimur.
Rumbo Marino
La comparsa Pescadores entregó el galardón Rumbo Marino al doctor Tomás José Molina Bonmatí, quien siempre está atento a las dolencias de sus vecinos.










