Los Servicios Sanitarios municipales quieren prevenir el mayor número de casos de deshidratación. Con lo cual, aconsejan a las personas mayores, que tienen más riesgo de sufrirlos, una serie de claves para evitar estas situaciones. Una persona sana necesita beber alrededor de 1,5 litros de agua al día, sobre todo en periodos de mucho calor. Por lo mismo, no hay que tener reparos a la hora de ofrecer agua regularmente, ya que así se evitarían complicaciones graves.
Si a los veteranos les resulta difícil beber sólo agua, pueden proponerse otras bebidas: agua con gas, té, agua de sabor, zumos de frutas naturales, sopas frías, etc. También puede sugerirse que coman frutas ricas en agua, como la sandía, el melón o los melocotones. Lo importante es que los colectivos que presentan más riesgos potenciales ingieran líquidos. El yogur también es una buena opción, pues contiene un 90% de agua.
Si tienen dificultad para tragar, lo mejor es que tomen bebidas con sabor (o cualquier líquido) espesado. Además, si hace demasiado bochorno hay que cerrar persianas, cortinas y abrir las ventanas, para que el aire fluya por toda la casa. Con los ancianos, es mejor salir a la calle por la mañana o a última hora de la tarde, y siempre buscando las sombras, siempre intentando que usen sombrero y ropa ligera de colores claros. Asimismo, es aconsejable usar un humidificador en casa, un ventilador o una toalla para refrescarles.
Otra de las medidas para evitar sucesos no deseados es aumentar la frecuencia de las visitas y siempre buscar que alguien los monitorice, bien sea a través del cuidador o llamando, al menos una vez al día, para asegurarse de que están bien.
Si a pesar de llevar a cabo todas estas medidas de seguridad se detecta que la persona mayor tiene seca la boca, la orina oscura, mareos y/o dolores de cabeza, se ha de contactar inmediatamente con el médico.









