Muchas y extrañas son las circunstancias que pesan sobre la desaparición de Remedios Ludeñas Gea hace 24 años. Las últimas pesquisas que se han llevado a cabo de las distintas líneas de investigación que se tienen abiertas en el caso habrían llevado a excavar esta misma semana en un pozo del barranco de Catarra. El motivo, éstas mismas líneas habrían apuntado a que podrían encontrarse los restos mortales de la joven que, en el momento de su desaparición, tenía 19 años de edad.
A lo largo de la semana se han emprendido las primeras acciones de búsqueda para recuperar todas las evidencias posibles, tal y como apunta a este medio la Guardia Civil. Sin embargo, el mal estado de la zona donde se encuentra el foso habría obligado a tomar medidas para garantizar la seguridad en el terreno para los investigadores más la garantía de que las exploraciones no destruirían restos humanos, si hubiere.
De momento, se ha decidido estabilizar la zona y se está a falta de un informe técnico que precise los medios y equipamientos necesarios, ya que existe riesgo de derrumbe y daño o pérdida de evidencias. A fecha de cierre de esta edición, los trabajos continuaban interrumpidos, aunque la misma mañana de ayer la zona se convirtió en un auténtico hervidero de medios televisivos nacionales.
La desaparición de Remedios Ludeña habría ocurrido en la noche del 19 de mayo de 1991, última vez que fue vista al salir de su domicilio. Según apuntan fuentes consultadas por este medio, la chica habría desaparecido hasta en dos ocasiones anteriores. Una de ellas, forzada, pudiendo haber sido obligada a ejercer la prostitución, pero consiguió volver a casa. La otra, fue algo menor, cosa de unos días, sin motivo por aclarar hasta el momento.
Las nuevas evidencias, muchas de ellas fruto de rumores, pivotan en varios sentidos. La primera de ellas, la aparición de una cartera y llaves de la desaparecida que se descubrieron tras realizar una obra en una residencia de la zona, apuntando a que no habría conseguido salir de Santa Pola. La segunda, una posible declaración de una testigo, que habría escuchado, hace aproximadamente 13 años, cómo la joven se “precipitó” en el pozo del barranco de Catarra. Esta última declaración se habría producido hace, aproximadamente, un par de semanas.
Sin embargo, la rumorología no está exenta de acusaciones en el aire. Se habla de asesinato y de que el hermano de uno de los posibles autores habría declarado ante la policía, con la conciencia removida por el peso de la culpa o porque, quizás, pueda haber opinado que el posible delito ha prescrito.
¿Habría prescrito?
A este respecto, fuentes policiales cercanas al caso afirman que existen “muchas variables, pues de encontrar restos mortales en la zona habría que determinar, en primer lugar, la fecha exacta del fallecimiento de la víctima y este podría haberse producido perfectamente después y en otro lugar, siendo después arrojado el cuerpo al pozo”.
No se descarta nada
Lo cierto y verdad es que, a día de hoy, no se descarta nada. Sí se apunta a que, desgraciadamente y con muchas posibilidades, la joven esté muerta. Los investigadores del caso, que siempre ha estado latente, nunca cerrado, afirman que en el año 1992 encontraron el cadáver de una joven en un vertedero de Los Arenales, demostrándose que éste pertenecía a una prima hermana de la fallecida. Del mismo modo, se encontró otro cuerpo en Petrel, hace más de veinte años, que coincidía con una chica de la misma edad, por lo que se pidieron a los familiares de Remedios pruebas de ADN para contrastarlo. El resultado, fue negativo, pero han llevado a nuevas pistas y cerrar caminos a los investigadores.









