Después de dos días de batalla por las calles de Santa Pola, solo dos personas, para evitar un mayor derramamiento de sangre, se enfrentan por la conquista del Castillo. Son los paladines moro y cristiano –Gaspar Gómez Cáceres y Míchel Martínez Sanpedro– que escenifican una emocionante lucha de espadas.
Previamente el embajador moro –Manuel Martínez Monera– y el embajador Cristiano, –Vicente Valero Alonso– debaten sobre las condiciones de la lucha para evitar mayores enfrentamientos ya que en las calles ha habido estruendosos disparos de arcabucería y hasta de cañones.
Este año incluso han participado en la “sostracà” varias mujeres guerreras.











