Familia y amigos de Silvia Martínez, la niña vilmente asesinada por la extinta banda terrorista ETA hace ya quince años, quisieron acompañar a sus padres y hermanos en un sencillo e íntimo homenaje que tuvo lugar el pasado viernes en la Plaza de la Diputación, junto al cuartel de la Guardia Civil.
Los allí presentes, en un emotivo y silencioso acto, depositaron desde peluches hasta ramos de flores para recordar que no han sido los malos los ganadores de la historia, aunque en tiempos recientes se estén empeñando en silenciar y ningunear a las víctimas de la barbarie terrorista.
También, a título particular, quisieron estar presentes algunos representantes políticos locales, quienes se sumaron a un aplauso en nombre de la paz, del recuerdo a las víctimas y profiriendo un claro mensaje: el terror y la violencia nunca es el buen camino para conseguir objetivos.









