Gran parte del negocio hostelero de la villa marinera se articula en algo tan sencillo, y a la vez tan complicado, como las terrazas. Espacios de ocupación de la vía pública que, a día de hoy y aunque parezca mentira, no cuenta con una ordenanza al respecto. Este más que esperado reglamento local está a punto de ver la luz.
Para ello, el Ayuntamiento ha abierto un diálogo participativo con todos los comerciantes para dar a conocer el texto redactado “y que aporten sus opiniones”, tal y como destacaba Antonio Pomares, concejal responsable de Aperturas. “La redacción de este texto”, explicaba, “nos ha venido dado de la Corporación anterior y, todo sea dicho, está bastante bien. Salvando unos cuantos puntos que podamos discutir, prácticamente está para dar el visto bueno”.
Pese a tener la redacción finalizada, el nuevo equipo de Gobierno ha considerado importante contar con la visión de los comerciantes, “más en algo que les afecta enormemente, pues es una parte vital de su negocio”. En su momento, el texto de esta ordenanza será abierto a la aportación de ideas y alegaciones del público, “de los vecinos, puesto que la buena convivencia es algo fundamental y debemos tener presente donde estamos y cuál es la importancia de la industrial hostelera y comercial”.
Para fin de año
La última reunión que se ha mantenido con los representantes del sector ha sido más que positiva y se está repasando, punto por punto, la treintena de artículos que la componen. “Cuando hayamos finalizado, tendremos un documento con el que se pueda trabajar en comisión y, a partir de ahí, impulsarlo”. El concejal Antonio Pomares, de hecho, es de la creencia que “a final de año estaremos funcionado con él”.









