SUCESOS
 

Fallece un empresario murciano al accidentarse el autogiro en el que viajaba frente a la playa

 
Viernes 30 de julio de 2010 0 comentarios
 

Vino a Santa Pola volando en un pequeño autogiro porque quería ver desde el aire la nueva panadería que acababa de abrir en nuestra localidad, ubicada frente al puerto de embarque de las Tabarqueras. El azar quiso que a este mismo puerto y a escasos cien metros del establecimiento de La Colegiala llegase el autogiro en el que sufrió su falta accidente.
El empresario murciano de 60 años Manuel Baños Garre, propietario de esta conocida cadena de panaderías murió el pasado sábado sobre las doce y cuarto del mediodía cuando el pequeño ultraligero que pilotaba se estrelló en el mar junto a la III Cala de Santa Pola del Este. A esa hora la playa y el chiringuito cercano estaban muy concurridos y muchas personas pudieron ver cómo se producía el siniestro.
Baños viajaba en un autogiro rojo y delante de él iba otro negro. Varios testigos presenciales comentaron al periódico Santa Pola que volaban muy bajo e incluso muy cerca de los espigones, lo que les llamó la atención. “El propio accidentado incluso estaba saludando con la mano a los bañistas”, señalaba una testigo.
Manuel Baños, al parecer, incluso llegó a comunicarse por radio con su compañero de vuelo para indicarle que tenía problemas en el aparato y que no iba a bajar a la playa por los daños que podría haber causado. Según relatan los testigos “el impacto contra el agua fue brutal, con un sonido muy fuerte, como si fuera una explosión”.
El socorrista de Cruz Roja dio el aviso de emergencia y numerosas personas desde los balcones de sus casas y también desde la propia playa usaron sus teléfonos para llamar a emergencias.
Algunos bañistas incluso fueron nadando hasta el aparato para auxiliar a Baños. La lancha de Cruz Roja lo rescató del agua y lo llevó hasta la orilla. Allí el propio personal de Cruz Roja y también del SAMU hizo todo lo posible por salvarle la vida, pero su esfuerzo fue en vano ya que las heridas eran letales.
También se desplazaron hasta el lugar efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Local. La cala fue acordonada mientras llegaba el juez de Guardia para levantar el cadáver.
El autogiro fue convenientemente balizado hasta que se sacó del agua el pasado martes.
El aparato será analizado por los expertos para averiguar las causas del siniestro
A instancias de la Policía Judicial, que está realizando las oportunas investigaciones para esclarecer las causas del siniestro, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de Alicante de la Guardia Civil extrajo los restos del autogiro el pasado martes por la mañana. Según comentó al Periódico Santa Pola uno de los buzos que colaboraron en el rescate, éste es complicado “porque los restos estaban dispersos y hemos realizado la búsqueda de todas las piezas en unos 50 metros a la redonda”. Así, junto al cuerpo central del autogiro se subieron a bordo de un barco provisto con grúa las hélices. Los buzos incluso lograron recuperar las gafas del fallecido, que entregaron a un representante de la familia que les acompañó en el barco remolcador y que se da la circunstancia de que viajaba en otro autogiro junto a él cuando Manuel Baños sufrió el accidente.
Los restos del autogiro han sido enviados a un depósito en Pilar de la Horadada para que los expertos de la Comisión Nacional de Accidentes Aéreos estudien las causas del accidente. No obstante, según ha indicado un responsable de la investigación “todo apunta a que se debe a un supuesto anclaje del sistema de mandos”.
Cuando sufrió el percance el autogiro volaba a unos 30 metros de altura y los restos del aparato fueron rescatados a unos 5 metros de profundidad dentro del mar. En ningún momento hubo riesgo de contaminación ya que el aceite de este tipo de aparatos es biodegradable y los 30 litros de gasolina que suele llevar es una cantidad muy reducida.

 

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