Tropas moras y cristianas han vuelto a salir hermanadas a la calle en Santa Pola en la gran entrada del día 3. Vestidos de fiesta, por fuera pero, sobre todo, por dentro, para exteriorizar el máximo esplendor festero.
Unos 900 festeros participaron en el desfile, menos que otros años ya que en todas las comparsas ha habido bajas. Pero lo que no ha cundido es el desánimo. Los festeros han buscado fórmulas para que la fiesta no decaiga. Así, muchas filàs y escuadras han alquilado los trajes de gala, pero otras han desfilado con el de “diario” o con simples chilabas, no solo por motivos económicos, sino también sentimentales. Por ejemplo, llamó la atención en el desfile una filà de mujeres beduinas, las shefardíes, con chilaba negra y un corazón con un crespón también negro. Desfilaron así en señal de luto y en homenaje a su compañera y festera ausente, Rosi. De hecho, este año no ha sonado en la entrada de Beduinos la marcha “Caravana”, ya que era la preferida de Rosi.
Alfunas filàs o escuadras han desaparecido y otras se han refundido, juntándose integrantes de dos de ellas para formar una. No obstante, también ha habido incorporaciones.
Con mayor o menor boato, todas las comparsas –excepto Almogavers–, presentaron a sus cargos. Los Piratas, por ejemplo, este año se habían quedado reducidos a una sola filà y han decidido invitar a una filà de la vecina localidad de Elche para acompañarles en el desfile y sus cargos hicieron la entrada en una sencilla carroza.
Este año abría el desfile el bando Cristiano, precedido por el grupo musical timbaler que anunciaba la entrada. Como boato invitado ha acudido a Santa Pola un grupo de Terra Mítica. Desfilaron cuatro comparsas en el siguiente orden: Almogavers, Piratas, Templarios y Beduinos.
El bando Moro es menos numeroso en comparsas –tiene tres: Beduinos, Bereberes y Llaganyosos– pero en Santa Pola hay muchos más festeros moros que cristianos. Todos sus cargos desfilaron en esplendorosas carrozas y el público agradeció su esfuerzo por ensalzar la fiesta.
Futuro
Y el futuro de la fiesta está, puede decirse, asegurado. Niños de todas las edades no faltaron en el desfile y las comparsas tuvieron que poner varias carrozas para que participasen en la entrada. Infantes de todas las edades, acompañados en muchas ocasiones por sus madres, se lo pasaron bien e hicieron pasárselo bien al público lanzando confetti. Una niñita “triunfadora”, a sus tres años, fue la simpática princesita mora que abría el desfile de Beduinos desde su poni. Los que son festeros, lo son de corazón. Como anécdota, la integrante de una filà que está trabajando en Vigo y que ha venido a Santa Pola solo dos días, para sus fiestas.
















