En el último pleno ordinario celebrado en octubre el Portavoz de Compromís, Federico Zaragoza, instó al equipo de Gobierno a que retirara unas piedras que él creía que tenían algún valor y que había visto que estaban abandonadas sobre un palé en el recinto de bombeo de aguas residuales de la avenida Albacete.
Ninguno de los presentes sabía de su existencia y la concejala de Cultura, Feli Bailador, tras la indicación del alcalde, dijo que se ocuparía del asunto. Posteriormente Federico Zaragoza ha enviado una nota de prensa en la que indica que estas piedras son restos arqueológicos de la gran escalera que se retiraron del interior del ala este del Castillo, del siglo XVI, con motivo de unas obras de restauración realizados en esta parte del edificio. En el mismo pleno el portavoz de Compromís propuso que estos restos arquitectónicos se utilicen para decorar un jardín o una rotonda públicos, como sucede en otros municipios. Algo que fue muy bien acogido por la edil de Infraestructuras, Loreto Serrano, quien indicó que elementos como éstos son necesarios para las nuevas rotondas.









