Con este temporal es peligroso salir a pescar y si no pescas no hay dinero”. Así resumía la situación en la que ha estado la flota pesquera santapolera el marinero Vicente Amorós mientras realizaba tareas de mantenimiento en su barco el pasado miércoles. Así, durante dos días, –el martes 8 y el miércoles 9 de marzo–, casi todos los barcos han permanecido amarrados al puerto sin poder salir a faenar a causa del fuerte viento de Levante. El martes sólo cuatro arrastreros se arriesgaron a salir, pero el miércoles no salió nadie. “Cuando vas a faenar estos días piensas más en que no te pase nada que en lo que vas a coger, el momento más delicado son los diez minutos en que las puertas están abiertas mientras suben las redes, en los que estás padeciendo”, comenta Francisco Ruso, patrón de La Garrucha. Este barco fue uno de los que faenó el martes. “Hasta que no estás en el mar no sabes cómo estará el tiempo, yo ya había calado las redes y decidimos quedarnos, y al final sí que mereció la pena porque luego el pescado que cogimos nos lo pagaron bien, al haber poco”, añade Ruso.
“Todo son pérdidas, si trabajando perdemos dinero, sin trabajar durante estos días vamos a tener dificultades para pasar bien el mes”, comentaba el pescador Manuel Toloso. El viento según señala el patrón mayor, Ángel Luchoro, sopló en rachas de hasta 70 kilómetros por hora. Es difícil evaluar a cuánto ascienden las pérdidas, pero hay que tener en cuenta que 80 barcos han estado amarrados dos días.
Las tabarqueras tampoco realizaron viajes durante estos días para evitar que los viajeros pudieran sufrir algún percance.









