Antonio Pomares considera que para él haber sido seleccionado para participar en el Taller de Empleo Villa de Santa Pola IV es “como si me hubiera tocado la lotería”. Y es que a sus 56 años ha descubierto que en Santa Pola hay mucho más que vender que ladrillos. Como muchos en nuestra localidad, antes se dedicaba al sector inmobiliario y este taller “ha hecho que quiera más a Santa Pola, que valore cada piedra, cada planta, el arrecife coralino fósil”. Igual que él los otros 9 alumnos de la especialidad de Promoción Turística Local e Información al Visitante han aprendido a valorar el rico patrimonio cultural y medioambiental del que dispone Santa Pola.
Y todo lo que han asumido han sabido transmitirlo a más de 6.000 visitantes, entre ellos mil escolares que desde principio de curso y hasta que finalice el taller, en diciembre, pasarán por alguna de las cinco rutas propuestas: el Barco Museo y el Acuario, el Museo de la Sal y el Parque Natural de las Salinas, el Castillo y los Museos, el CIMAR y las microrreservas y la Sierra de Santa Pola.
Silvana Santucci, de origen argentino, comenta que “yo pensaba que con mi formación universitaria me iba a aburrir en este taller, pero para nada ha sido así, he superado con creces mis expectativas, hemos estudiado mucho y hemos realizado un trabajo real y esta experiencia nos va a abrir muchas puertas, tenemos todas las herramientas para salir adelante”.
Pepa Bonmatí siempre había trabajado cara al público, también en el sector inmobiliario. “Yo tenía una idea distinta, pensaba que para trabajar en el sector turístico eran indispensables los idiomas, pero me he dado cuenta de que con ganas se puede hacer todo”, señala.
El producto “estrella” en estas visitas ha sido el Barco Museo Esteban González. Quienes acudían una vez a verlo han vuelto acompañados por familiares y amigos. Especialmente emotiva ha sido la visita de muchas viudas de pescadores, que se han emocionado rememorando las penalidades que pasaban sus maridos en barcos como éste. Y a los extranjeros les ha encantado el barco. No en vano, el grado de satisfacción de los usuarios en las encuestas realizadas es excelente.
“Lo que a mí más me duele ahora escuchar es que Santa Pola no tiene nada que ver”, comenta la santapolera María José Almayor. Al igual que sus compañeros opina que si muchos santapoleros conociesen mejor los recursos de su municipio ayudarían a que el turismo en nuestra localidad funcionara mejor.
Y es que como concluye Antonio Pomares, “hay que ponerle pasión al pueblo”.
La continuidad como cooperativa está en el aire
Al igual que para muchos en estos tiempos el futuro laboral de estos diez alumnos que el 18 de diciembre concluyen el Taller de Empleo está en el aire. Han recibido formación, además de sobre actividades turísticas, de cómo iniciar una actividad empresarial, concretamente una cooperativa.
De hecho, ya han solicitado, como ejercicio práctico, el registro de un nombre como cooperativa de trabajo asociado, pero ven difícil poner en marcha esta aventura. En el curso han aprendido que, además de realizar una inversión inicial que ahora mismo sería muy complicada para ellos, deben tener liquidez para poder aguantar el tirón mientras la actividad aún no es rentable.
La incógnita que ahora se plantea es qué va a pasar por ejemplo, con el Barco Museo Esteban González y quién va a sustituir a estos excelentes guías, que se han ganado el aprecio de muchos santapoleros y visitantes, para realizar las visitas al pesquero. Ellos lo han estado mostrando desde que abrió sus puertas al público, en marzo pasado.









