En lo que llevamos de año el Departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Santa Pola ha aprobado un total de 410 expedientes de solicitudes de ayuda, frente a los 132 que se tramitaron en 2008, lo que supone casi el triple. Para hacer frente a la difícil situación que están atravesando muchas familias santapoleras, el equipo de gobierno acaba de aprobar un presupuesto extraordinario de 30.000 euros. “En el mes de octubre se acabó el presupuesto y hemos tenido que incrementarlo para poder prestar ayuda en los dos meses que quedan”, comenta la concejala de Servicios Sociales, María Asunción Ruiz.
Además, la Conselleria de Bienestar Social ha aprobado una ampliación de 37.500 euros para atender la demanda de Servicios Sociales en Santa Pola, cantidad que se suma a los 30.000 euros previamente otorgados. Pero la cantidad que destina el Ayuntamiento es muy superior, con una cifra cercana a los 250.000 euros en el presente año 2009.
El goteo de personas demandando ayuda en Servicios Sociales, en el Centro Cívico, es continuo y, de hecho, hay una trabajadora social más que se ocupa de estos casos para hacer frente a la saturación.
Perfil
El perfil de personas que acude a solicitar algún tipo de prestación ha variado en los últimos tiempos por la situación de crisis económica. “Detectamos que los usuarios no son sólo familias crónicas de Servicios Sociales, sino que también vienen familias de clase media que se están escorando a personas con riesgo de exclusión social”, comenta el coordinador de Servicios Sociales, José Ignacio Peinado. “Están viniendo personas que nunca antes habíamos tenido en Servicios Sociales, hay familias a las que les han quitado el piso, llevan 5 ó 6 meses sin trabajar y están pagando una hipoteca, en muchas empresas han hecho reducciones de plantilla”, confirma la edil Ruiz.
El importe y el tipo de ayuda varía en función de cada caso. Así, se dan prestaciones económicas, vales de alimentos, ayudas para los gastos de vivienda como el alquiler o pagar recibos de agua y luz, etc. También hay ayudas de tipo técnico excepcionales para, por ejemplo, poder comprar un audífono.
La difícil situación económica también está provocando problemas de relación y psicológicos, que están afectando a la convivencia y por los que también se presta asistencia en Servicios Sociales.
“Desbordados” en Cáritas y Cruz Roja
Los voluntarios de Cáritas dicen que están literalmente “desbordados” por las personas que acuden semanalmente a pedir ayuda a su local ubicado junto a la Parroquia. Han prestado asistencia a un total de 430 personas y cada martes y jueves, entre las 10 y las 12 de la mañana, atienden a más de diez personas. “Nosotros damos, sobre todo, alimentos de primera necesidad, pero también a veces pagamos como situación de urgencia algún alquiler o recibo de luz o si alguien viene con una receta y no puede comprar un medicamento, le damos el dinero”, comenta Rafael Ruiz, voluntario de Cáritas. En esta entidad también detectan un cambio en el perfil de demandantes de ayuda ya que si bien “antes venían muchos extranjeros, sobre todo sudamericanos, pero ahora los españoles superan a los extranjeros”, indica la voluntaria Laura Camacho.
En la Asamblea Local de Cruz Roja prestan ayuda de alimentación básica y aquí se han duplicado las solicitudes de ayuda. Los recursos, que son limitados, se reparten los juves de 17:00 a 20:00 h.









