En la sesión ordinaria del Pleno del Ayuntamiento de Santa Pola, celebrada el pasado 29 de agosto, se puso sobre la mesa el bautizo del mercado de Gran Alacant que abrirá sus puertas dentro de poco. De esta forma, se votó por mayoría (con la abstención de Compromís) que recibiera el nombre de uno de los comerciantes ambulantes más emblemáticos de la localidad: Alejandro Amador Molina ‘El Chato’. El gobierno municipal pretende, de esta manera, “hacer un humilde, sencillo y sentido homenaje a cuantos santapoleros recorrían la región para abastecer a la población de todo tipo de artículos, enseres y alimentos”.
Vendedor ambulante
Alejandro Molina fue un vendedor ambulante que hizo de los mercados de la villa marinera su forma de vida, facilitando, además, buen género de otras localidades vecinas a los ciudadanos del municipio que, en aquellos tiempos, no podían trasladarse para obtenerlos.
Molina siempre se mostró lúcido, capaz de ofrecer una buena conversación y de estructurar un discurso atractivo. Ya desde que era muy pequeño, acompañaba a su padre, otro mercader, a través de los pueblos aledaños a la villa costera. Al cumplir los 18 años, Alejandro se emancipa y adquiere una licencia que le permite ejercer la venta en el campo de Elche y las casas de Santa Pola. Más tarde, allá por el año 1964, consiguió un puesto fijo en el mercado exterior de la plaza del Maestro Quislant.
Con el pasar incesante de los años, el famoso comerciante extendió su actividad hasta Alicante y dotó a la misma de diferentes vehículos para el transporte de mercancías. Definitivamente, Alejandro Amador Molina ha dejado su huella en todos los mercados de Santa Pola y alrededores, constituyéndose como un símbolo popular y diáfano del vendedor ambulante.
Desarrollo económico
Por otra parte, según el ejecutivo, el proyecto “supone la materialización de un gran proyecto y uno de los más importantes centros de venta no sedentaria de la Comunidad Valenciana”. El recinto, añade, “acogerá toda la oferta comercial del actual mercadillo, reduciendo al mínimo el impacto sobre la vida del pueblo y dinamizando la economía del barrio santapolero”. Así es como el concejo local pretende “apostar por la modernización de este formato de economía local basado en la reunión de mercaderes para el intercambio de mercancías”.









