SEGURIDAD CIUDADANA
 

El mejor amigo del hombre es el mayor enemigo de los traficantes

 
Viernes 11 de octubre de 2013 0 comentarios
 

Efectivos de la Unidad Canina de Alicante, Rubí (Barcelona) y Santa Pola ofrecieron una auténtica exhibición de la pericia y la gran herramienta para el trabajo policial que suponen los perros especialmente entrenados para la búsqueda de sustancias estupefacientes que poseen las unidades caninas.
Sergio Melgares, jefe de la Unidad Canina de Alicante, fue el encargado de dirigir y explicar al numeroso público que se congregaba en el Castillo algunos de los aspectos más reseñables del trabajo diario de un agente K9 (canino). Y lo explicó a través de una exhibición que mostró, en primer lugar, la importancia de la obediencia que tiene que tener el perro, coordinar sus movimientos con el agente y, sobre todo, protegerse y protegerle en todo momento.
Posteriormente, el público pudo ser testigo de una de las principales funciones que desarrollará esta unidad en Santa Pola: el control y la detección de droga. Así, Melgares mostró los distintos “tesoros” (pequeños paquetes con droga) que el perro ha de encontrar.

Leyenda urbana

“Por desgracia, una de las leyendas urbanas más extendidas es que a lo perros destinados a la detección se les da droga”, aclaraba éste al público, “nada más equivocado y lejos de la realidad. El perro, que ha de tener un olfato muy fino y saber distinguir cualquier tipo de sustancia estupefaciente, busca éstas para que su entrenador le de un juguete. Nuestro principal objetivo a lo largo del entrenamiento es que asocien que, toda vez que localizan un “tesoro”, serán premiados con el juguete y un refuerzo positivo con la voz. Para ellos es un juego”.
Esta búsqueda de “tesoros” la realizaron distintos perros en bolsos, personas y maletas (la que llevaba el tesoro portada por el concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio Pérez Huerta). “Colocamos a nuestros perros en todo tipo de situaciones reales, como puede ser la búsqueda en bolsos o bultos, la detección en controles personales y locales nocturnos y, además, la detección en estaciones de trenes y autobuses”. En todas ellas, los perros tuvieron un éxito del cien por cien.
Uno de los exámenes más duros a los que fueron sometidos los agentes caninos fue la detección de una cantidad de droga dentro del depósito de un coche. “Algo realmente difícil”, explicaba Melgares, “porque el fuerte olor del diesel es capaz de enmascarar cualquier otro”. Aún así, todos los cánidos fueron capaces de identificar con éxito la presencia de sustancias estupefacientes.
Entre los perros que exhibieron sus talentos se encontraba Mánic, el agente canino de la Unidad de Santa Pola. Con tan solo ocho meses, fue capaz de pasar con éxito las mismas pruebas que otros perros, con años de experiencia a sus espaldas, superaron. “Es todo un campeón, todo un lujo para la Unidad Canina de esta villa”, insistió Melgares ante el público.
Roberto Martínez, de la Unidad Canina de Santa Pola (agente guía de Mánic) aseguraba en una entrevista posterior a la exhibición que “para poder formar parte de esta Unidad tienes que poner mucho de tu propio tiempo, concretamente yo he tenido dos años de formación específica; tener un especial cariño a los animales y, obviamente, paciencia y psicología, pues hay que saber leer al perro, conocer sus gestos mejor que los de tu propio rostro”.
Son ocho los meses que tiene de entrenamiento este gran animal, cedido por la Unidad Canina de Alicante, “una importantísima herramienta de cara a la prevención en el tráfico de drogas, sobre todo en el menudeo. De aquí a un par de meses, cuando Mánic esté preparado para salir a la calle, focalizaremos nuestras acciones en el entorno de los institutos, en los locales de ocio y en diversos puntos ‘señalados’ de la villa”.
Daniel Pastor de la Policía Local de Rubí (Barcelona), señalaba que, en su caso, “el impacto ha sido considerable. Se ha hecho daño, mucho daño a la venta de drogas, especialmente en entornos donde hay menores de edad. No ha acabado con ella, por supuesto, pero sí ha proporcionado mucha más tranquilidad a los padres”.

Fin de ‘puntos negros’

Esa tranquilidad viene dada por el control constante de los “puntos negros”, como pueden ser algunos parques o plazas, “lugares donde se vienen a dar cita desde consumidores hasta pequeños traficantes”, declaraba Pastor, “tras dos o tres pasadas con la canina, desaparecen de la zona tanto ellos como sus escondites habituales, dejando ese espacio para lo que realmente tiene que ser, el uso y disfrute de toda la población”.
Roberto Martínez no quería dejar de pasar la oportunidad de recordar que el coste de esta Unidad para Santa Pola “es mínimo, solamente el mantenimiento de Mánic”. De momento, el perro vive en su casa como si fuera uno más de la familia, “bueno, mis hijos andan con él como locos. Además, tiene una paciencia inmensa con los niños, como se ha podido comprobar hoy”. Finalmente, quería insistir en la idea del perro como mejor compañero de un policía, “siempre puedes confiar en ellos. Sabes que vive por ti y que está dispuesto a morir por ti, en cualquier momento. Eso crea un vínculo imborrable”.

 

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