Desde Acción Social, concretamente desde el Departamento de Logopedia, van a lanzar una guía para informar a la sociedad por la demanda de conocer en profundidad qué juguetes son los más adecuados para cada niño y cada caso en concreto. Está basada en la psicología evolutiva, es decir, en el desarrollo emocional de la persona atendiendo a su edad real. “Los juguetes son para todos los niños. En ningún momento se recomienda que por ser niña o niño es más conveniente un tipo de juguete u otro. Vamos a intentar fomentar la igualdad de oportunidades para ambos sexos. Cuantos más juguetes manipule podrá tener una mayor riqueza de vocabulario”, afirma Asunción Gilabert, responsable del departamento de logopedia municipal.
El principio del juego
Los juguetes han existido siempre, se han encontrado sonajeros o canicas del año 3000 a.C. en Irán. Todo el mundo ha tenido sus momentos de diversión con un objeto que les ha hecho disfrutar de la infancia o, incluso, de la primera etapa de la adolescencia. Se trata de uno de los primeros modos de relación que tiene el ser humano, pero no por ello significa que las fábricas creen juguetes a su libre albedrío. Tienen que cumplir una serie de condiciones para convertirse en adecuados, entre las que se encuentran: la seguridad, fomentar el desarrollo de las habilidades y destrezas básicas o no ser sexistas.
Hasta el Siglo XIX no comenzó a incluirse el juego en la educación. Es en este momento cuando el juego pasa de ser un simple pasatiempos a ser un instrumento educativo para niños y niñas. Gracias a la estimulación y a la potenciación de las habilidades y destrezas se consigue el desarrollo integral de los más pequeños de la casa. Además, los juguetes cumplen una función importante en el desarrollo madurativo de los niños a todos los niveles. Favorecen la motricidad gruesa y fina, pues al jugar están corriendo, saltando o subiendo escaleras. Con esto también promueve el crecimiento y el desarrollo.
Beneficios de los juguetes
Los juguetes también favorecen mucho el sistema cognitivo, es decir, el aprendizaje. Los juegos ayudan a que los niños aprendan, pues mientras se divierten se fijan, observan, exploran, les ayuda a pensar desde diferentes puntos de vista , reflexionan y, sobre todo, fomentan la imaginación. Por lo tanto, los juegos ayudan a que los pequeños aprendan a aprender, el aprendizaje por descubrimiento y el funcional. Todo esto es beneficioso a la hora de demostrar el afecto, porque con los juegos expresan sus necesidades y sus sentimientos, además de que se crean una autoconfianza y favorece la empatía.









