Naciones Unidas tiene en marcha diferentes planes de acción para proteger los mares del planeta: el Báltico, el del Coral, el Caribe y el Mediterráneo. Técnicos de varios países realizan un seguimiento ecológico de las reservas marinas. En cuanto al Plan de Acción del Mediterráneo, en Italia se han especializado en la educación ambiental; en Francia en la relación entre investigadores y pescadores y aquí, en España, en la formación de investigadores para el seguimiento ecológico del denominado efecto reserva. El centro de referencia para esta tarea en nuestro país es el CIMAR (Centro de Investigación Marina de Santa Pola. “Tabarca sirve de modelo para todo el Mediterráneo y el CIMAR es el mejor centro para formación en Áreas Marinas Protegidas”, indica Alfonso Ramos, profesor de la Universidad de Alicante y director del centro.
Así, a lo largo de esta semana el CIMAR acoge a investigadores de ocho países del Mediterráneo: Turquía, Túnez, Croacia, Argelia, Montenegro, Egipto, Libia y España. “Hemos elegido este centro por su capacidad de organización y por la confianza que tenemos en ellos después de varios años”, indica el tunecino Yassine Ramzi Schaier, uno de los técnicos responsables del MedMPAnet, el proyecto de Áreas Marinas Protegidas del Mediterráneo. El CIMAR destaca por su ubicación estratégica, junto al Cabo de Santa Pola y justo enfrente de la Reserva Marina de Tabarca. A esto hay que añadir las buenas comunicaciones que tiene Santa Pola y que los científicos se sienten muy a gusto alojados en nuestra población. Se trata de un proyecto financiado por Naciones Unidas.
Éste es el tercer plan formativo similar que realiza el CIMAR. “En 2008 y 2011 realizamos una formación que fue más teórica, pero este año los investigadores están recibiendo enseñanzas eminentemente prácticas”, explica el profesor Alfonso Ramos.
Son biólogos y responsables de reservas marinas –creadas o por crear– en países del sur del Mediterráneo que no tienen la capacidad técnica de los centros europeos, pero el mar es de todos y entre todos hay que cuidarlo. “No se trata solo de clasificar o identificar especies, sino de tener una sistemática de trabajo para realizar una investigación”, señala Ramos. El objetivo del curso es que estos profesionales, haciendo uso de una metodología no destructiva, puedan evaluar la riqueza de los fondos marinos y, en particular, tanto de algas como de animales, y hacer la evaluación de determinadas especies, como son corales, peces, erizos de mar, etcétera, cuya protección puede incrementar la población de estas especies.
“Lo que he aprendido ayudará a las reservas de Túnez”
La tunecina Emna Ben Lamine ya participó el año pasado en el curso de formación de investigadores del CIMAR este año ha decidido volver porque “aprendí mucho y ahora en esta sesión estamos viendo nuevas cosas, tratamos especies como las algas, los crustáceos y moluscos y es muy interesante hacer comparaciones entre áreas protegidas y no protegidas”.
Durante dos días los investigadores han estado en Tabarca. “Me gustaría ver que en unos años en mi país obtenemos tan buenos resultados como aquí, lo que estoy aprendiendo me servirá para reservas marinas ya existentes y para otras que pretendemos crear en Túnez”, añade la investigadora tunecina.










