Puntuales se entregaban las cañas, a partir de las 06.30 horas para las, aproximadamente, 300 personas que quiseron acompañar a la Virgen del Rosario en su tradicional Romería al Cabo de Santa Pola. Como en años anteriores, la velocidad de la prueba, como diría un aquel, fue sorprendente. Bien sea la fé, bien sea que los santapoleros están muy en forma, el ritmo que se impuso a lo largo de todo el camino no era en absoluto lento. Antes de las 08.00 horas estaba el núcleo de la romería disfrutando del avituallamiento en la Cadena, cantando salves y disfrutando de la compañía.
Todo el mundo miraba al cielo porque éste amenazaba con lluvia, pero las nubes respetaron hasta bien entrada la mañana, con lo que se pudo tener una misa a temperaturas nada preocupantes en una carpa que estaba llena, dando cabida en la omilía a más de 600 personas.
La jornada anterior, el público pudo disfrutar de una gran exhibición ecuestre y de las distintas agrupaciones musicales santapoleras que, con su arte, quisieron poner música y baile a un fin de semana de fiesta y fe.









